La ciudad perdida

LAS CYPRIAS · EDICIÓN EN ESPAÑOL (SESTINA) · PÁGINA 2

Sobre la arena que deslumbra de tan blanca al amanecer hay un hombre solo en la playa.
Grita que la civilización ha sido devorada por Malebolge,
que el enemigo ha vencido y ya no queda sangre sino vino,
mientras, entre las ruinas de un templo, Paris besa a Enone.
Eneas los mira desde lejos, sentado sobre un muro,
y bebe en un cuenco roto, como todavía beben los dioses.

Los hombres que Ulises llamó con su sangre se alzan: ya no obedecen a los dioses.
Abandonan los círculos uno por uno y llegan libres a la playa.
Más allá, una ciudad con algo de Bangkok y algo de Tenochtitlán crece detrás del muro.
Se oyen los changos y un bacanal, como si la fiesta hubiera ascendido desde Malebolge.
—Están bailando —dice Enone.
Paris sonríe, la besa y le toca discretamente el pecho mientras Eneas bebe vino.

A dazzling white beach at daybreak before a monumental lost city amid lush vegetation and golden light.
—…una ciudad con algo de Bangkok y algo de Tenochtitlán—

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