Día del juicio
Tengo para mi día de juicio este cuarto que no reconozco. Aquí. El lecho nupcial donde alguna vez colapsamos es ahora apenas un recuerdo desvencijado, un burdel improvisado de dos cuerpos que no supieron esperar. Pero hoy ya no es nada. Lo desconozco. Y ella lo sabe. Lo sabe en la forma en que me mira sin verme, en la distancia que deja en la almohada, como si el cuerpo siguiera ahí pero el alma se hubiera ido antes del amanecer.