21
EL HAMMAM
El vapor no dejaba ver.
Eso lo hizo mejor.
El cuerpo
No era suyo.
No del todo.
El tacto
Las manos.
Iban.
Venían.
Como si supieran algo
que él no sabía.
Farid
No preguntó.
No podía.
El espejo
Se vio.
Y no se reconoció.
La grieta
Ahí ocurrió.
No en la herida.
En la mirada.
El pensamiento
—Ese no soy yo.
Silencio.
La droga
Entró.
No como sustancia.
Como permiso.
El mundo
Se mezcló.
La madre.
El desierto.
El canto.
La serpiente.
Todo en uno.
Farid
—Haces bien en asesinarme.
No era desesperación.
Era descanso.
El cuerpo
Se dejó.
El fallo
No murió.
El resultado
Eso fue peor.
Última línea
Y en ese instante—
sin muerte—
comenzó
lo que no terminaría nunca.