F1157 · A la mañana siguiente del funeral de don Felipe, Daniel decidió…

A la mañana siguiente del funeral de don Felipe, Daniel decidió que había llegado el momento. Fue al refectorio y robó comida. Fue a la habitación de don Roberto y robó dinero. Se detuvo un instante para mirar aquel árbol que tantas veces lo había inspirado cuando planeaba el escape. Lo encontraba seductor. Sus arrugas eran sensuales. Se sintió capaz de conquistarlo. A ese árbol y a todo lo que había más allá de la puerta, del pasillo, del patio, de la Plaza Mayor, llena de gente y ruido. Más allá de los caminos, más allá del océano en que se entierra el sol.

Terminó la Misa que celebraba la vida de Pedro Arias Dávila con quien Farid vino a la Nueva España. En cuanto terminó la ceremonia, se fue al refectorio de la casa parroquial, robó comida, puso un poco de queso en su hato de cuero, se fue a la habitación de Roberto y robó el dinero de las limosnas. Vistió el uniforme del minístrelos y lleno del deleite de quien está escapando del mundo se fue a la calle a buscar el jardín de las delicias mundanas.

Farid inició aquel viaje con un solo apetito, dejar atrás la Ciudad de México Tenochtitlán y es verdad que aunque pensó que podría arrepentirse, tomó la decisión de caminar hacia donde se pone el sol.

Farid · El mar del atardecer · Archivo de personajes