F0673 · 1531.06 — En una colina, Juan Diego encontraba por última vez a la Virgen de los Peregrinos. Y en la playa,

En una colina, Juan Diego encontraba por última vez a la Virgen de los Peregrinos. Y en la playa, Isaac y Susana miraban cómo enterraban al último rey mexicano. Las cruces se alzaban, no como símbolos, sino como heridas abiertas en el tiempo.

Farid recordó su huida. La huida de los vendedores de esclavos. Bajo un puente caído sobre el río Leteo, encontró al Encantador de Serpientes. Un ser sin edad, sin forma, con todos los secretos del agua contenidos en su respiración.

Y allí, roto, desesperado, susurró lo imposible:

—Altísimo Jesucristo… nunca he creído en ti… o tal vez sí. Te doy mi vida si me sacas de este lugar.

El mundo se desvaneció.

Solo quedaron cruces. Solo el Creador, desollándose a sí mismo para vestirse de tiempo, bordado en sangre. Y amor.

Farid · El mar del atardecer · Archivo de personajes