F0378 · Juan Herrero sucumbió a la voz del niño como sucumbió el…

Juan Herrero sucumbió a la voz del niño como sucumbió el árabe, cuando vio el baile entre el caos y el encantador de serpientes. A Farid lo castraron en Damasco. Juan Herrero es un castrado por convicción, por fe.  Los dos se encuentran enganchados con los secretos del otro. Juan se sabe el símbolo de la castración, del padre musculoso que todavía se aparece en los sueños del mulato capón. Farid intuye los sueños de Juan cuando éste reza y se mete en la cama y apaga el sebo con gesto de contrición. Pero suceda lo que suceda, Dios cierra la puerta cuando dos que de verdad se quieren entran en intimidad.

Farid · El mar del atardecer · Archivo de personajes