F0542 · —¿Por qué me haces esto? —le pregunté muy enojado.

Los encontré junto a un riachuelo. Isaac estaba bañándose y Cristóbal tocaba la guitarra. Pequeño jaguar dormía a sus pies.

      —¿Por qué me haces esto? —le pregunté muy enojado.

      Cristóbal me miró sonriendo y dijo:

      —Nunca te voy a dejar.

Seguí solo mi camino y fui recordando la tarde en que Farid me llevó a conocer el mar.

La forma en que me cicatrizaste y me devolviste el cuerpo perfecto y glorioso que vaga en descanso de todo mi ser, para cantar nada más y que viene desde la tierra hasta cerrarse aquí con todo lo que he visto, no sé para qué sirve que cante, para sé que eres salvaje y estás en lo más alto de las montañas del asia y en áfrica y desnudo de tiempo se que duele tanto a todos ellos como duele en mí la eternidad de este cuerpo y esta cicatriz. Estaba ya completamente limpio, no tenía ni siquiera la cicatriz del ombligo. Me vesti lo más alto que tuve y suí atrías de mí estaba la montaña, hambriento y a oscuras recorté minuto a minuto de mi cración. Quien fui antes otro nombre y otro nombre siempre un juramento me sacó de donde estaba y para salvarme de la 

      —una voz

      Era Alejo

      —Pensé qué diablo me llama ahora

      —Farid

      —Qué haces allá adentro, ven

      Alejo dijo saluda al príncipe y a pequeño Jaguar.

      Ven. Me dio una manzana verde. Seguimos hacia el fin del undo a veces robábamos  a veces era suficiente cantar con la virgen

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