F0684 · —Es muy milagrosa —dijo Farid.

  —Es muy milagrosa —dijo Farid.

         Atonatiuh y el niño se sentaron junto al qari. Un gato pequeño salió de las manos de otro indígena que había venido a sentarse junto a ellos y les ofrecía un trago de pulque. Farid lo había rechazado, pero Atonatiuh dijo: 

         —Entre los mexicanos es muy descortés que rechaces una invitación.

         Por toda respuesta, Farid cogió el cuenco y se lo bebió de golpe. A pesar de las marcas de la viruela, Atonatiuh seguía siendo hermoso, el cabello le caía hasta los hombros y apenas le cubría los ojos que eran grandes y negros. 

         Chimalpopoca preguntó al hombre que les había invitado el trago de pulque: 

         —¿Cómo se llama este gato? 

         —Pequeño jaguar —respondió el otro—. Si quieres es tuyo.

         Chimalpopoca lo metió en su hatillo, junto a un montón de semillas y una yesca con la que estaba aprendiendo a hacer fuego. Entonces llegó Martín. Conversó un rato con todos y luego dijo, mirando a Farid:

         —Deberías venir con nosotros.

         El qari dijo que sí, pero antes preguntó:

         —¿Por qué me invitas?

         —Porque sabes cantar.

Farid · El mar del atardecer · Archivo de personajes

Leer en secuencia A–B–C →