F0497 · —Soy barro. Úsame. Estoy aquí para servirte.

Manuel abrazó a Isaac. Se besaron el pecho y el pelo. Se dijeron cosas que no pueden decirse, ni en árabe ni en náhuatl. Isaac, el esclavo, fue jarra despostillada que cruzó tantas leguas para servir aquí a un único dueño. 

—Soy barro. Úsame. Estoy aquí para servirte. 

—No llores. No entiendo qué dices. 

Isaac volvió a la batalla y olvidó en el arte de esa guerra a Farid, a su madre, el canto llano de los conquistadores e incluso, al Encantador de serpientes. 

Farid · El mar del atardecer · Archivo de personajes