Cuando mueras, se dijo Farid y dejó de escribir. Cuando muera
voy a estar en el mismo lugar en el que ahora tu estás, papá.
Esa certeza lo consolaba. No me da miedo morir, papá. Contigo
se fue el miedo a la muerte, la soledad de mi madre.
Consuelo. Finalmente un consuelo: la muerte. Un alivio:
llegará. Igual que a todos, llegará. Ser mortal, compartir
contigo la nada que parece una palabra hueca cuando bebe otro
trago del güisqui y se van con la borrachera, la vergüenza y
el pudor.
Y vino una imagen anterior al encantador de serpientes.