F0450 · EEDS PELÍCULA

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EEDS PELÍCULA 

INT. CATEDRAL DE MÉXICO TENOCHTITLAN. NOCHE.

Estamos en la primera catedral de México. Es una catedral de

madera, sin majestad. La voz del niño, Farid Ángel, de quince

años, resuena en las cúpulas de madera.

Farid Ángel es un mulato de ojos verdes. Mira atento las

manos del director, Juan Hernández, hombre de unos 30 años

quien de pronto suspira y da la señal: Vuelve la voz de

Farid. Sube su voz al tiempo que cámara hace lo mismo y

muestra que la audiencia que ha venido a celebrar misa en

Catedral es muy escasa, casi decadente.

DISOLVENCIA A:

EXT. DESIERTO A LAS AFUERAS DE DAMASCO. TARDE.

Continúa la música. Un grupo de esclavos niños marcha por el

desierto que golpea con arena y un calor insoportable. Los

pies de los esclavos marchan cansados. Un hombre vestido de

soldado árabe grita alguna cosa. Suena en el aire un fuete.

Al fondo, delante de los niños, se mira la ciudad amurallada

de Damasco. 

Las paredes que la protegen son azules y en el

desierto brilla como si fuera un espejismo.

Entre los muchachos, viene Farid abrazado de otro niño, Farid

(doce años). Los dos muchachos se ayudan a caminar, el

cansancio es evidente.

DISOLVENCIA A:

INT. CATEDRAL DE MÉXICO TENOCHTITLAN. NOCHE.

La mano del director pide silencio. La catedral ha quedado

completamente callada. Se escucha sólo el ruido de unas

antorchas que iluminan el interior y lanzan sombra sobre una

familia indígena que escucha en la parte posterior de la

iglesia.

Luego de un instante de silencio, se escucha un canto llano

(canto gregoriano). La voz, es la de un muchacho de unos

veinte años.

La gente ha terminado de recibir la comunión. Están hincados,

algunos se sientan. Sólo las antorchas los iluminan.

Los indígenas están sentados en la parte izquierda de la

catedral, los españoles en la parte derecha.

Juan Hernández, reclinado sobre el barandal del coro, espera

una señal del sacerdote que celebra la misa. Es Juan de

Zumárraga (45 años), quien celebra. Cuando Zumárraga hace una

pequeña inclinación de la cabeza, Juan Hernández se vuelve

hacia su orquesta. Toma aire. La catedral vuelve a llenarse

con la música del coro acompañada de violines, órgano y

trombas. Resalta sobre todos ellos la voz muy aguda de Farid.

Hay gestos de placer entre los indigenas. 

Mariana, una muchacha de quince anos, sentada junto a su padre Luis, cierra los ojos como si le doliera el sonido de la voz del muchacho.  

EXT. DESIERTO A LAS AFUERAS DE DAMASCO. TARDE.

Los pies de los muchachos caminan en la arena. Se escuchan gritos. Se abren las puertas de la ciudad. Farid y Farid cruzan la puerta, fascinados por el esplendor de Damasco.

A la voz de Farid, se une la de 

 Ahora, Alonso de Molina, un niño de unos nueve años, hace un duo con el mulato Farid de quince años (Farid, sin embargo, parece tener menos edad, ya sabremos por qué). 

Entre el escaso público de la catedral hay una muchacha de unos quince años. Se llama Mariana. Junto a ella, está su padre, un español de aspecto enfermo. Es Luis de Villodre, señor de las Salinas, noble venido a menos que ha venido a buscar fortuna en la Nueva España. 

Un muchacho nahua comenta en secreto alguna cosa con su padre. El sacerdote que oficia la misa es fray Juan de Zumárraga. Luego de una pausa reflexiva, sentado en alto, se levanta. Todos se levantan también en la catedral. 

ZUMÁRRAGA

(en latín)

Oremos. 

FADE OUT.

OSCURO. 

Sobre oscuro leemos el título de la película: El encantador de Serpientes. Música de violín. 

EXT. CATEDRAL DE MÉXICO TENOCHTITLAN. NOCHE. 

La gente sale de misa.  Detrás de la catedral hay antorchas que iluminan el verde de la laguna llena de moscos y bichos. Hay todavía restos de edificios destruidos. Estamos en 1530 y hace menos de diez años que tlaxcaltecas y españoles tienen conquistado a México Tenochtitlan. 

Fray Juan de Zumárraga se despide de Luis de Villodre y de su hija. Ambos le besan la mano. Un grupo escaso de indígenas sale de la catedral. Están recelosos. 

LUIS

Muchas gracias su excelencia. 

ZUMÁRRAGA

Cuídese don Luis. 

Zumárraga se inclina un poco cuando Mariana le besa la mano. 

ZUMÁRRAGA

(a Mariana)

Y tú, Mariana, no olvides rezar todas las noches para que Nuestro Señor cure a tu padre. 

Mariana hace una reverencia.

CORTE A:

INT. CATEDRAL DE MÉXICO TENOCHTITLAN. NOCHE.

A una orden de Juan Hernández, todo el grupo de infantes de coro (unos diez), se disuelve. Farid baja corriendo de la parte trasera del coro. Cámara lo sigue. Sus pies bajan las escaleras. 

niños del coro comienza a disolverse. Cristóbal sale corriendo.  Cámara lo sigue bajando las escaleras. Cristóbal abre una de las puertas de la maltrecha catedral de madera. 

EXT. CATEDRAL DE MÉXICO TENOCHTITLAN. NOCHE.

Cristóbal se asoma por uno de los costados de la catedral. Mira salir a Juan de Vera y Méndez de Sotomayor, señor de las salinas y el Villodre. El hombre viene acompañado de su hija, Juana de Vera (15 años) quien antes de caminar hacia afuera del atrio de la iglesia, le lanza a Cristóbal una mirada discreta. Los dos se reconocen. Cristóbal está a punto de ir tras ella, cuando un muchacho un poco menor que Cristóbal, Alonso (11 años) le pica las costillas a Cristóbal quien se sobresalta. 

ALONSO 

¿Qué miras? 

Cristóbal mira a Alonso con odio.  Echa a correr. 

EXT. PLAZA DE LA CATEDRAL. NOCHE.

Cristóbal camina a prudente distancia de Juan de Vera y su hija Mariana quienes van apurados.  Caminan hacia los portales. Cristóbal se las ingenia para esconderse en la columnata que ha comenzado a construirse en lo que será el mercado español. 

Cristóbal mira a Mariana y a su padre alejarse por la calle.  Corre en otro sentido. 

Se escucha música.  La ciudad se mira así en todo el esplendor decadente de la catedral de un imperio venido abajo. Las antorchas se mueven con el viento y lanzan sombras sobre un grupo de nahuas que tratan de dormir bajo el dintel de un edificio nuevo, español. 

Los pies de Cristóbal se hunden en el lodo. Cristóbal se detiene bajo uno de los edificios y se quita el calzado. 

CRISTÓBAL 

(VO)

Odio los zapatos. Mejor ir descalzo. 

Cristóbal camina por la riviera de lo que eran las venas que alimentaban la laguna. México Tenochtitlan es una ciudad oscura, que parece llena de fantasmas de lo que sucedió hace menos de diez años. Estamos en 1530 y hace nueve años la peste y el asedio español y tlaxcalteca terminaron con la capital del imperio más grande de América.

Farid · El mar del atardecer · Archivo de personajes

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