F0688 · Cuando llegó el verano de 1513, Isaac tenía casi diez años…

Cuando llegó el verano de 1513, Isaac tenía casi diez años tratando de hacer el trámite para volverse Había llegado el verano de 1513 e Isaac tenía casi diez años haciendo trámites para ser representante del Consorte del Corrillo en las tierras del Nuevo Mundo. Todo había cambiado en muy poco tiempo y al mismo tiempo todo se movía muy lentamente. A la muerte de la reina, la princesa Juana había sido jurada reina de Castilla y Aragón, pero su padre se negaba a reconocerla francamente y estaban echadas las suertes en espera de que el duque de Luxemburgo, que tenía a la sazón trece años, cumpliera la mayoría de edad. De todo ello dependía la vida de millones de hombres y mujeres que, al otro lado del mar, no habían escuchado nunca hablar de Castilla ni de la locura de Juana o la hermosura de Felipe, que no sabían que tenían en su juicio abogados como fray Bartolomé que defendían sus derechos ni enemigos que, como el Consorte del Corrillo deseaban esclavizarlos y volver al mundo aquel colonia de un mundo que jamás habían visto.

Cierto que es hermoso, el más hermoso de los hijos del hombre —murmuraba en mi cabeza el acusador. Es más hermoso que la belleza misma y adoro la forma en que tu cara se inclina y tus dedos largos hacen la señal de la cruz y te hincas para pensar en pecados que un ángel como tú no puede imaginar. Porque mientras cantaba el salmo, lejos de imaginar el sacrificio del Salvador, imaginaba amores blasfemos, me imaginaba escapando con él al lugar donde se pone el sol. Y la voz más clara de todas se hizo presente cuando, mirando en mi celda un árbol que nació antes que Martín y morirá cuando él ya no esté. Imaginaba al árbol crecer con un doloroso, esforzándose por tocar el azul. Lo imaginaba llenándose de polvo, insensible a cualquier voluntad que no fuese ese azul. Escucha, Farid, decía el árbol, pero como yo había dejado de conocer ese nombre, no contesté y pensé que era

otra trampa que confundía todavía más mis deseos y mi voluntad. Otro día me miré reflejado en el oro de las imágenes que habían comenzado a dorar en la iglesia. Alessio había comenzado a entenderlo todo tiempo atrás. Primero comenzó como un antojo. Parece que Isaac escuchara alguna cosa. Pasea por un rincón de catedral, un rincón raído, y mira la parte despintada. Recuerda que siempre este rincón ha sido así de solitario. Isaac mira en el jardín un árbol que  nació antes que él y morirá cuando él ya no esté. 

Parece que Isaac escuchara alguna cosa. Pasea por un rincón de catedral, un rincón raído, y mira la parte despintada. Recuerda que siempre este rincón ha sido así de solitario. Isaac mira en el jardín un árbol que  nació antes que él y morirá cuando él ya no esté.

Escuché entonces en la imagen la misma voz de aquel árbol

Farid · El mar del atardecer · Archivo de personajes