F0924 · Él es un traidor. Un traidor y un maricón, un traidor…

Él es un traidor. Un traidor y un maricón, un traidor traidor a su raza y a su sexo. Es el más grande traidor de todos los mexicanos. Farid se sintió desnudo. Le ardió la cara. ¿Lo saben? Sí. Todo en Tenochtitlan se sabe. Tu relación con Manuel, lo que hacen por las noches cuando crees que nadie te mira. Tuvo miedo a la inquisición. Marco volvió al taller, volvió a su pintura. Farid se quedó solo en el huerto. Faltaba todavía mucho para la misa y él sintió que todo estaba a punto de terminar, porque. La inquisición suele asesinar también a los tlapizaua. Volvió fray Pedro. —Aquí estás.  Qué bueno que te lleves con él, Marcos. Vamos. Ayúdame a prepararme para la misa. Comienza a escucharse la música. Fray Pedro, Marcos e Farid preparan la liturgia..

En México Tenochtitlan se ha desatado la pugna entre el poder diocesano y el poder religioso. Pedro de Gante, monopoliza las almas de Nueva España. Fray Juan de Zumárraga, primer arzobispo de una diócesis que todavía depende económica y políticamente de Sevilla. Aunque Juan de Zumárraga también ha sido franciscano (ahora, diocesano ya sólo está al servicio del papa), está empeñado en hacer florecer el poder de la catedral para lo cual tiene que encontrar la manera de hacer frente a la popularidad de los franciscanos bajo el mando de Pedro de Gante. Pero la diócesis es pobre y los indígenas ven con recelo a los nuevos curas de catedral. Lejos parecen estar todos ellos del espíritu franciscano que defiende a los indígenas y los educa a pesar de la fuerte oposición de los conquistadores. Don Umberto, un cura de origen italiano propone a Pedro de Gante mejorar la música de catedral. ¿La música? Los indígenas no se han convertido completamente su excelencia. Es verdad lo que dicen y es probable que muchos de ellos estén pensando en rebelarse. Sin embargo, excelencia, le propongo que vaya y escuche misa en San Francisco. Sabrá usted por qué los indígenas están encantados con las misas de Pedro de Gante. Efectivamente Pedro de Gante ha logrado crear una orquesta con los niños indígenas que ha podido educar en unos cinco años. San José de los naturales, produce con los antiguos príncipes náhuas, excelentes artesanos, lauderos, músicos, pintores y cantantes. Uno de ellos, el indio Marcos está pintando un códice “a la manera” occidental. El códice de la Madre de Dios. 

         A Farid Ángel se le dificulta la vida con Farías. El hombre es cruel y achacoso. Así, mientras don Umberto trata de producir un coro más o menos decente con muchachos criollos y frailes viejos, Pedro de Gante sigue ganando las conciencias con el puro poder de la música. No parece haber mucho que hacer. La creación de un buen coro puede llevar varios años, es necesaria una voz. Una voz natural que pueda cantar las obras que ya escribe don Umberto. 

         Un día, casualmente, Umberto escucha a Farid Ángel cantando mientras tiende la ropa del padre Farías. Ha encontrado a su cantante. Un cantante que por artes de la castración de quienes lo secuestraron en el desierto, no perderá nunca la voz angélica de un niño. 

         Farid tiene ya quince años. Y aunque está castrado es un adolescente. La atención le hace bien. Más cuando descubre que efectivamente, el poder de su voz está atrayendo gente a la misa de catedral. Se trata de una apuesta fundamental para Pedro de Gante. Sólo así puede comenzar a pedir la independencia de la diócesis, la creación de una fábrica propia, comenzar los planes para construir al centro de la laguna una verdadera catedral y no esta iglesia de techos de madera que poco impone junto al esplendor de san Francisco y san José de los Naturales. 

         También es cierto, que adolescente, Farid es propenso a la vanidad. Una historia de amor y su propio éxito le hacen soñar con vivir en la capital del imperio. En Madrid, se dice, podré ser rico y famoso. Y más, ser dueño de sí mismo. 

         La historia de este cantante mulato, documentada efectivamente en los archivos catedralicios de la ciudad de México asienta el costo relativo de un esclavo. Aún si consiguiera el permiso de catedral, Farid Ángel tendría que pagar el equivalente de hoy del sueldo de maestro de capilla por todo un año. Evidentemente Farid sigue siendo un esclavo y aunque sus condiciones de vida han mejorado con el éxito que ha tenido cantando en las misas y ceremonias de catedral, él lo que quiere es la fama, la opulencia y la libertad. 

         Así, decide robar el dinero de la caja y largar sus pasos rumbo a Veracruz donde piensa embarcarse para volver a Europa y buscar suerte en España, en Francia tal vez. 

         En el camino entre México y Veracruz, Farid Ángel encuentra la soledad y el mal dentro de sí mismo. Más adelante, encuentra un campamento de negros cimarrones, negros que han asaltado la libertad y vienen a vivir aquí, en un campamento con sus propias reglas y religión. Aunque Farid recibe aquí la propuesta de quedarse, no le viene bien la idea de ser un cimarrón. El es ya un cantante, un artista y por más que sea uno de ellos, un esclavo, uno de la casta más ínfima, no es capaz ya de contentarse como estos hombres con comida, un lecho cómodo y una buena mujer. El quiere algo más. A pesar de que se ha hecho aquí, en el campamento de amigos, Farid se da cuenta de que ha comenzado a ser esclavo de otro tipo de cadenas. Mi única libertad es la música, piensa y se larga de nuevo al amanecer con rumbo de Veracruz. 

         En el puerto de Veracruz se da cuenta de lo que es evidente: en cuanto trata de embarcarse, las aduanas habrán de aprenderlo. Vagando por la ciudad, pensando qué debe hacer, Farid se encuentra con Susana, una mujer que parece loca y que lo invita a vivir con ella. Susana enseña a Farid que a pesar de ser castrado puede hacer el amor. 

         Con Susana, Farid recuerda todo su pasado, todo lo que lo llevo a Damasco, recuerda que el es druso, hombre de un solo Dios, que su madre se llamaba Jamil y que lo ha cruzado una sola cicatriz. El verdadero nombre de Farid es Farid que significa esclavo de quien todo perdona. Farid Ángel fue su nombre de bautismo árabe. Ese mismo día, un doce de diciembre de 1531 ha comenzado en México la rebelión de independencia e Farid mira en el mar una estela color violeta que cruza el cielo al atardecer. 

         Unos días después, Farid es hecho prisionero y devuelto a la ciudad de México donde se resiste a cantar. 

         También está documentado en los archivos de catedral que el cantante castrado pidió que le dieran un sueldo elevado, una celda con condiciones dignas de un artista de moda. Catedral aceptó porque sin Farid la gente había dejado de venir a la misa de Catedral. Farid lo que piensa es comprarse a sí mismo, aunque ahora hay un problema de derecho canónico, la catedral de México no posee a Farid, lo posee la iglesia católica de Roma. 

         Es así que Iaac necesita ir a Roma donde habrá de pedir a los abogados canónicos que finalmente le concedan la libertad.

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