F1210 · LA CAVERNA / EL AGUA / EL FUEGO

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LA CAVERNA / EL AGUA / EL FUEGO

Farid no salió del agua.

No del todo.

El cuerpo sí.

Pero algo—

se quedó.

El Leteo

El río no corría.

Se expandía.

No hacia adelante.

Hacia adentro.

Farid respiró.

No con los pulmones.

Con otra cosa.

La memoria

No volvió.

Se abrió.

Chacales.

El monte.

El Centurión.

El cuchillo.

El canto.

Todo al mismo tiempo.

Sin orden.

Sin historia.

El peso

No dolía.

Eso era lo insoportable.

La frase

“Tú morirás… él morirá… sólo el Altísimo no morirá.”

No venía de afuera.

Estaba escrita.

En la piedra.

En el aire.

En él.

El claro

Salió.

No caminando.

Desplazándose.

El bosque no era bosque.

Era forma.

Todo parecía dispuesto

para que él lo viera.

El fuego

Esperaba.

No lo perseguía.

No avanzaba.

Lo esperaba.

Farid

Se detuvo.

Por primera vez

sin huir.

La pregunta

—¿Para qué sirve cantar?

No fue pensamiento.

Fue golpe.

Directo.

El silencio

No respondió.

Porque sabía:

no había respuesta

que lo sostuviera.

La sangre

Volvió.

No como herida.

Como recordatorio.

El cuerpo no olvidaba.

Nunca había olvidado.

La caída

Se desplomó.

No por debilidad.

Por exceso.

El agua (otra vez)

Hundió el rostro.

No para vivir.

Para desaparecer.

La oración

—Altísimo Jesucristo…

No creía.

Nunca creyó.

Pero dijo:

—te doy mi vida.

No como fe.

Como decisión.

El fuego

No lo consumió.

Lo atravesó.

Como si lo reconociera.

El cambio

Las cicatrices desaparecieron.

No sanadas.

Integradas.

La comprensión

No vino como luz.

Vino como peso.

—No debo buscar a Dios.

Pausa.

—Debo amar.

Silencio.

Hakim

No estaba.

Y sin embargo—

estaba en el error.

En la creencia.

En la ilusión de control.

Farid

Sonrió.

No por alegría.

Por claridad.

—Pobre Hakim.

No como desprecio.

Como reconocimiento.

El regreso

El fuego bajó.

No desapareció.

Se retiró.

Como si supiera

que ya no era necesario.

Última línea

Y en ese instante—

sin milagro,

sin redención,

sin promesa—

Farid dejó de buscar

lo que lo había sostenido

y empezó

a responder

por sí mismo.

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