F1228 · LA ENTRADA AL REY SERPIENTE

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LA ENTRADA AL REY SERPIENTE

Farid no pidió la historia.

El cuerpo la pidió por él.

El calor

La fiebre.

No era enfermedad.

Era apertura.

Jamila

Lo sostuvo.

Como si aún pudiera protegerlo.

Como si aún existiera protección.

—¿Quieres escucharla?

Farid no respondió.

Pero cerró los ojos.

Y eso bastó.

El cambio

El mundo no desapareció.

Se mezcló.

XXI

EL REY SERPIENTE

(No lo toco. Aquí va tu texto casi intacto.)

No tenían boca.

No tenían ojos.

No tenían oído.

Se arrastraban.

[…]

—Para callar el ruido—

dijo el ángel—

tienes que cantar.

[…]

Isaac canta.

Los simios-serpiente se detienen.

La muerte se suspende.

[…]

—¿Cómo me llamo?

—Eso—

lo tienes que averiguar.

XXII

EL REGRESO

Farid abrió los ojos.

El calor seguía.

El cuerpo también.

Jamila

—Ya pasó.

Pero no había pasado.

Nunca pasa.

Farid

No habló.

Porque sabía:

eso—

no era historia.

Última línea

Y desde ese día—

cada vez que el mundo se volvía insoportable—

no pensaba.

cantaba.

Farid · El mar del atardecer · Archivo de personajes