“sin gritar por favor.” Tienes razón. Levanto la voz y se nota en lo que escribo tal vez porque, neurótico, me adelanto a tus juicios que (imagino) desaprobatorios.
Te respondo rápido lo de Allen, no porque no me interese sino porque es mi intención escribirte aquí una propuesta que me resulta muy imporante teniendo en cuenta quién eres en la historia de mi vida.
No creo que Allen haya hecho otras piezas. Los personajes de las pelíclas que mencionas son cómicos. Así se mueven. Están más próximos a la picaresca española o francesa que al desgarramiento interior del muchacho que se suicida en La Gaviota o en la mujer que abandona a su marido en Casa de muñecas. Es en la complejidad de los personajes que podemos intuir si una película o una obra teatral es una comedia, un melodrama o una pieza.
Next.
Aún en mis textos para Milenio la hoja en blanco produce en mí un nervio que trasciende lo que describen los clásicos ante “la hoja en blanco.” Mi método como sabes ha sido vomitar todo lo que pienso y corregirlo durante tres o cuatro días hasta tener un texto en el que más o menos digo lo que quiero decir. El hecho de “vomitar” en una cuartilla y media ideas me quita un poco el malestar de “la hoja en blanco.” En cuanto al texto que tengo escribiendo desde el 2004 en que Braulio Peralta me dijo que yo no debía seguir escribiendo novelas “que no producirían nada en el ambiente literario mundial” Vomité ideas que me han llevado a una ingente cantidad de cuartillas. Tantas que resulta incluso ridículo.
He tratado por tanto de organizar todas estas cuartillas (si fuese un escritor del siglo XIX tendría algo así como dieciséis enciclopedias británicas, unos 10 gigabites de ideas desorganizadas con dos o tres buenas frases) en una suerte de carpetas que me permiten seguir algo que me parece una buena idea y que cierto amante de la literatura de Stephen King en el taller de Leñero soltó en una de aquellas reuniones: “narrar para adelante.” No ha sido fácil, pero tengo ya cuatro carpetas (cada una con el equivalente a cinco o seis enciclopedias británicas en las que están agrupados por personajes lo que me interesaría dejar escrito el día que esté muerto.
Ahora se llaman así: por el nombre de los protagonistas. He evitado conscientemente la tentación de darles un nombre, algo que también aprendí de mis columnas en Milenio, las cuales titutlo cuando he llegado al final.
El texto Farid ya está comenzando a tener el tamaño correspondiente y todos los eventos están ordenados. Algunos párrafos tienen un número que te pido que ignores. Te las iré enviando de diez en diez cuartillas. Te pido por favor que me digas qué piensas, qué esperas tratando de hacer el ejercicio de que, independienemente de lo que te haya contado o no, te produce curiosidad, aburrimiento por reiteración, cursilería o traición
Es el favor de alquien que en este momento de su vida está muy deprimido, escribe con mucho trabajo y que sin embargo se ha dado a la tarea titánica de poner en orden todo lo que “vomité” entre los 14 y los cincuenta años.
Un beso. Diez cuartillas, sé que las lees rápido. No “reaccionaré” de inmediato a lo que me digas pero lo iré archivando para que en la revisión final (que me llevará unos tres meses) pueda leer lo que pensaste en bloques de diez cuartillas y eso me permita ir dialogando con mi lector ideal.
Te quiere
F