De nada, cabrón.
Martín está a punto de salir. Le da un par de amistosas cachetaditas a Mario.
Tu pintura no vale nada.
Farid se dirige al muchacho, como si pudiera verlo.
Este muchacho no vale nada. Estoy buscando al Alemán porque tiene en su poder al hijo del emperador y tú me vas a llevar a él.
MIGUEL
El Alemán no ha aparecido. Lo están busando en Roma.
Y en México y en Roma. No me importa morir, Miguel. Pero no he llegado hasta aquí para que un niño de quince años se apodere de Cygnus, como yo me apoderé de Cygnus cuando tenía quince años y era un pinguero de Carlo en un castillo italiano.