F0368 · Y luego el silencio. Ese silencio después de la música, después de la comunión.

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Había terminado la música en la catedral de México Tenochtitlan. Poco a poco, entonces, comenzó a escucharse nada más la voz del sacerdote diciendo “cuerpo de Cristo”. 

Y luego el silencio. Ese silencio después de la música, después de la comunión. 

Sólo en el silencio es posible la escucha. Sólo en la nada es posible el algo. Sólo en algo es posible el sí infinito de Dios.

comenzó sin embargo la postcomunión 

La memoria es como un responsorio. Muchas voces se mezclan, preguntan y se contestan al momento justo: tenemos en la mente una imagen y la imagen trae una palabra que explota en tantas otras que parecen el resplandor de todas las luciérnagas en el puerto de Veracruz. Y si queremos aprehenderlas, las imágenes devoran a las palabras y se deshacen en la lengua, igual que la galletita con polvo blanco que comieron, Al-Farid, tú y tu madre el día que viste por primera vez al encantador de serpientes.

Farid · El mar del atardecer · Archivo de personajes