F0964 · En poco tiempo, Farid se enamoró de la comida. El mejor…

En poco tiempo, Farid se enamoró de la comida. El mejor restaurante, La Taberna Plaka, estaba cerca de la embajada de los Estados Unidos y servía un delicioso menú del día. Los platos de sabores exóticos llegaban continuamente mientras Farid disfrutaba de cervezas Keo del tamaño de una caguama. En ese momento, no conocía los nombres de los platos, pero ahora sabía que su favorito eran las bolitas de carne con sabor a especias y carnero llamadas shevtaliá. Una mesera rusa le había dado ese nombre, ya que Chipre estaba lleno de inmigrantes, como el resto de Europa.

Farid solía escribir por la mañana y por la tarde, cuando el intenso calor había disminuido, se perdía en Nicosia, una ciudad llena de paisajes urbanos exóticos que en el pasado albergaron a los nobles de la familia Cornaro. Aunque algunos de los antiguos palacios estaban en ruinas, las reconstrucciones habían comenzado desde que Chipre se unió a la Unión Europea. En cada rincón, se encontraban soldados griegos, cuya belleza recordaba a la de Héctor o Aquiles, protegiendo la ciudad de una posible invasión turca. Las calles mantenían su aspecto medieval, y Farid se sumergía en un viaje en el tiempo.

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