F0563 · Esa noche, Nicolás viajó como un ladrón por el camino por…

Esa noche, Nicolás viajó como un ladrón por el camino por el que, le dijeron podría encontrar la flota de genoveses que prefirieron esperar la inevitable muerte de Constantinopla antes de meterse en una batalla que sabían perdida. No pudo encontrarlos y vuelto un vago fue por los caminos cantando canciones de amor cortés. Y los árabes y los cristianos le daban limosna. Nadie se preocupaba por este hombre que no llevaba consigo otro tesoro que un costal lleno de pergaminos viejos. Pergaminos en los que llegado el año de 1502 Farid, el esclavo árabe aprendía a cantar los viejos himnos de Bizancio. 

Como Isaac pasaba cada vez más tiempo en las cortes de Castilla y Aragón, el monje y el árabe se habían vuelto los señores de la Casa de Dante. Es verdad que el castillo en 1502 ya 

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estaba casi completamente vacío, pero aún conservaba en la arquitectura de sus patios y sus almenas un antiguo esplendor. En cuanto Jorge Isaac terminase de vender todo lo que había en el castillo también el monje y el esclavo se moverían al oeste para reunirse con él en la corte del señor del Carpio, en Burgos donde estaban por tener lugar las juntas cosmográficas que, bajo el auspicio de Fernando el Católico, tendrían que pronunciarse en torno a esta delicada cuestión: ¿el mundo que están colonizado castellanos y aragoneses forma parte de Cipango y Catay?

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