Farid crece y vuelve a Tenochtitlan donde le ofrecen por fin un sueldo, pero él pierde la voz se pregunta si habrá comenzado a envejecer también. El fuego que lo bautizó le rfresó la muerte. El punto es que al volver a Tenochtitlan canta un poco pero comienza a perder la voz porque está creciendo, pero Atonatiuh le ha enseñado el laud que a su vez le enseñó Felipe. El laud no es tan poderoso como su voz, pero le siguen pagando hasta que llega a comprarse.