La boda había tenido lugar y los novios se encontraban disfrutando de la fiesta. Inés Mi abuela Inés particularmente hermosa. Por primera vez Jorge pudo salir de sus meditaciones y fue capaz de descubrir que había algo terriblemente hermoso en la fragilidad. Porque Inés, sin duda parecía frágil. Inocente. Se trataba tan solo de una imagen pues el amor sexual la había hecho muy consciente de su propia belleza física. La desazón que tuvo alguna vez de sentirse indigna de ser amada había cambiado conforme transitó de Luis Méndez al Conde de Aguilar y ahora al heredero del imperio de Trebisonda, un hombre viejo de barba blanca que, sin embargo, le había parecido particularmente hermoso. Hasta que conoció a Jorge.
No es que aquel hombre le hubiese abierto los ojos de inmediato, pero la sensación de estar fallando a sí misma, a Dios, a sus padres, se disolvió mientras él cantaba aquellas canciones de Petrarca a una amante que muchos años atrás había muerto: Laura.
Jorge reconoce en la boda al hombre de su sueño.
El alquimista
Farid reconoció al hombre
—¿Qué es un alquimista? —se preguntó.
Galeno fue el primero en descubrir que la sangre corría por las arterias, antes que él se pensaba que por las arterias corría sangre. Pero que la sangre da vida está en la Revelación. Una de las cosas más contrarias a la ley en el antiguo testamento era relacionarse de cualquier modo con la sangre. Justamente por eso la doctrina de que era necesario comer y beber la carne y la sangre de El Hijo del Hombre había resultado tan chocante para los judíos, como se demuestra del libro de Juan, que decían: ¿cómo puede este darnos a comer su carne? “Si no bebéis la sangre del Hijo del hombre, no habrá vida en ustedes”, había respondido Jesús. Para Jorge se trataba de un asunto espinoso que, durante el tiempo en que fue obligado a convertirse en musulmán, después de la caída del imperio de Trebisonda, probaba, sin lugar a dudas, que el cristianismo era una herejía de la recta doctria que es el islám.
A Jorge comenzó a interesarle el esclavo de Hákim. Se interrumpió cuando el señor de Las Casaux le presentó a un alto dignatario. Era Salvatore Cybo. Se le conoce como Cristóbal Colón. 1491 Colón había dejado el monasterio de la Rábida y fue a la corte en Santa Fe el 31 de diciembre. En Santa Fe había tratado de hablar con Fernando de Aragón, vislumbró la vega de Granada. Juan Pérez, el fraile de la rábida venía con él Entraron a la habitación el secretaro Juan de Coloma. Bartolomé de las Casas venía con ellos. colón reclamaba los títulos de almirante y virrey. Fue despedido de la corte.
A través de Antonio de Nebrija quien era teólogo en este convento, Deza pudo entrar en contacto con la corte de Isabel. En 1485 Isabel había ordenado que Nebrija entrara a ser preceptor del príncipe juan.
Jorge Comneno venía con Jorge y con su esclavo Farid aquí para discutir el tema de la redondez del mundo. El señor de Aguilar a menudo discutía con ellos sobre el tamaño del mundo. Deza, basado en Santo Tomás sabía que el mundo era redondo. Ahí conoció a Santángel otro converso. Sabemos, le dijo a Colón quien lo manda. Pero a nosotros nos interesa el viaje Queremos un nuevo mundo. Nuevo Mundo, la frase le gustó a Colón. Los frailes de San Esteben, Santángel y el propio Deza cubrieron sus gastos todo ese tiempo mientras que se allanaba el camino para que la reina reconsiderara.
En su Historia de las Indias Bartolomé escribe que en una carta de colón dirigida a los Reyes el maestro del príncipe Juan, Deza, fue la causa de que los Reyes tuvieran las Indias. Colón sabía, pero no podía hablar de historias de Marinos… Islas que podían servir en el largo viaje a las indias. La teoría del prenauta, durante el tiempo que Colón había psado en las islas portuguesas del Atlántico había atendido a un marino portugués moribuno cuya carabela había sido arrastrada desde el golfo de Guinea hasta el Caribe.