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La alquimia es una práctica antigua que tiene como objetivo la purificación de las sustancias, y para ello se utilizan diferentes herramientas y técnicas, entre las cuales destaca el uso del alambique y del huevo filosofal.

El alambique es un instrumento utilizado para la destilación de sustancias y se compone de una caldera, un capitel que se coloca sobre ella, y un serpentín que está conectado con él y sumergido en agua fría para hacer líquido destilado y privado de impurezas. El trivicos (tres vias de escape) permitía la destilación fraccionada, mientras que el pelícano, hecho de vidrio para evitar la contaminación del metal, sirve para la covatio sucesivas destilación y condensación. El alambique es considerado el mejor instrumento para la destilación, ya que permite la purificación de sustancias y la extracción de la materia primigenia.

El huevo filosofal, por otro lado, es un recipiente utilizado para soportar altas temperaturas y para la transmutación de los metales en oro. Este recipiente es transparente, ya que permite observar el cambio de color que experimenta la sustancia en su interior, pasando del negro al blanco y al rojo. El aspecto del huevo filosofal alude al huevo del que nació el universo, lo que lo hace un objeto simbólico importante en la alquimia.

La alquimia es una práctica que ha sido perseguida a lo largo de la historia, especialmente después de la caída del imperio romano y la llegada del cristianismo. A pesar de esto, diferentes corrientes alquímicas han surgido a lo largo de los siglos, entre ellas destacan las de Marcelin Berthelot en 1907, Joseph Mijan y Gustus Aleman del siglo XIX.

La alquimia es un tema que ha sido explorado por muchos autores a lo largo de la historia. Para algunos, como Tordo, la alquimia es una práctica que comienza y termina en el laboratorio. Otros, como Mircea Eliade, Andre Jean Festugiere, y Henri Corbin, se centran en la filosofía y la religión para descubrir las influencias de corrientes preexistentes como el taoísmo, el estoicismo y el cristianismo gnóstico. Giulius Eblá y Erhardt, por otro lado, se centran en la perfección e iluminación espiritual en su tránsito hacia el nivel superior y consideran que el trabajo del laboratorio es una cosa para despistar.

Karl Gustav Jung, por su parte, detecta en los sueños de sus pacientes y ve en la alquimia técnicas en las que aflora el inconsciente colectivo de la humanidad. En cuanto a la historia de la alquimia, se cree que en el origen los minerales son embriones en el vientre de la madre tierra. La alquimia mesopotámica y egipcia, así como la alquimia india y china, llegaron a Europa a través del Islam. El periodo alejandrino es especialmente importante, ya que durante la dinastía ptolemaica en el siglo III AC, confluyeron Egipto, Grecia y Oriente, lo que dio lugar a las señas de la alquimia europea.

Todo comenzó cuando el hombre fundió hierro y la tierra entregó ríos. El hierro ya se utilizaba mil años antes de Cristo. En el 12 AC se encontró una tablilla en Tal Umar, Mesopotamia, en la que se describe una práctica entre los futuros alquimistas para crear vidrio verde adicionando cobre al vidrio.

En el 1924 se encontraron unas tablas del 8 AC en Nínive, Asurbanipal, en las que se describe la herrería como algo sagrado para los mesopotámicos. Se escogían astrología y era como una inmolación, un sacrificio, y el oro era una matriz telúrica y podía tener animales maléficos. El crisol tenía que purificarse y quien fuera puro venía, era Anko Bou, un embrión divino. Se quemaban aromas, se emborrachaba en torno a ella y se daba corona una cerveza, todo para hacer el horno y aportar los embriones.

Se menciona que el hammam es anterior al horno, y que la madera que se pone en el horno es desa. Era un acto sagrado en una concepción que hacía de la naturaleza y todo viviente. Todo lo que hay en la tierra está en el cielo. El cuerpo es un espejo del cosmos, la cabeza es el cielo, los ojos las aguas; todo existe en el cielo, la música de Farid existe, Karl las vio.

El zigurat remitía a la primera montaña en la que había dado comienzo la creación y ahí se iba al mundo. Cada planeta tenía un metal: el sol oro, la luna plata. Los asirios y caldeos creían en una perfecta identidad entre el astro y el metal. LIL es el oro. Un texto de tiempos de Senaquerib habla del secreto de la metalurgia.

Se menciona que no fue la guerra lo que impulsó la alquimia, sino la vanidad, el arte que es lo que mueve la voluntad. El oro fue lo primero que trabajó el hombre y lo conocía desde hace 5 mil años. Después las perlas, el ámbar o el marfil. Los griegos se llenan de oro, como Midas. Los orfebres comenzaron a buscar la fórmula para hacer esmeraldas y rubíes. Es en la joyería donde está la alquimia, no en la metalurgia. Otro descubrimiento mencionado es el del semen, que puede ser extraído con una gota de saliva dada de un beso.

Keops, quien reinó entre el 2579 y 2556 AC, es considerado el primer alquimista según los egipcios. La alquimia en Egipto se volvió sistemática, pero fue influenciada por asirios y mesopotámicos. En Mesopotamia se encuentran recetas, mientras que en Egipto se utilizaban esmaltes, aunque sin el misticismo que se encuentra en la alquimia caldea o asiria.

En el 2 AC, en un libro llamado “Bolus de Mende”, se habla de la obra física y mística en griego con fragmentos que describen recetas para fabricar oro, plata, piedras preciosas y teñir tejidos de púrpura. La púrpura es muy importante, ya que así estaba vestida Malinalli.

Ostanes, miembro de la corte de Jerjes, recrimina a otro haber abandonado el arte sagrado. Los libros están en el templo y en una columna se encuentran los libros con la sabiduría antigua, relacionada con los templos.

Sosimo de Panópilos en su primer libro de la perfección, escrito en el año 300, afirma que la alquimia ya existía en el Egipto faraónico. Clemente de Alejandría en los siglos 2 y 3 confirma que los sacerdotes no compartían sus secretos con nadie, excepto con el heredero al trono o con alguien que destacara entre ellos en algo como, por ejemplo, hacer oro en Memfis. También se menciona al gran maestre del martillo.

Sosimo, en su obra “Sobre los aparatos y los hornos”, menciona haber visto un horno en Petá. Además, se sabe que los cristianos adoptaron algunas prácticas de los sacerdotes egipcios, como el uso del agua, el mercurio y la adoración al sol, aunque queda en duda si los egipcios y los griegos compartían las mismas creencias respecto a estos elementos.

La alquimia y la metalurgia están estrechamente relacionadas, y los alquimistas heredaron muchos conocimientos y técnicas de la metalurgia. Uno de los dioses importantes para los alquimistas era Fumifión Fmufis, que era sinónimo de alambique, y que también era importante para los aztecas y los griegos.

En 1928, el cónsul sueco adquirió algunas obras del siglo III en Tebas, que posteriormente fueron depositadas en Leiden, Holanda y en Uppsala, Suecia. Estas obras son complementarias y forman parte del trabajo de un orfebre egipcio para trabajar obras preciosas. El conjunto de obras en Leiden es particularmente interesante, ya que incluye 111 obras para verificar y falsificar teñir telas, así como algunas recetas médicas de Dioscórides en el primer siglo de nuestra era.

Una de las recetas que se puede encontrar en el papiro Eiden III es la receta alejandrina, que es una receta para hacer que un anillo de cobre parezca de oro. La receta implica moler polvo de plomo y oro hasta que se obtenga una mezcla de dos partes de plomo por una de oro. Luego, se cubre el anillo de cobre con esta mezcla y se calienta hasta que el objeto tenga el color deseado. El calor consume el plomo, pero no el oro. Esta receta es un ejemplo de cómo los alquimistas trabajaban para lograr sus objetivos de transmutación y aleación.

En la antigüedad, varias bibliotecas y documentos alquímicos fueron destruidos debido a diversas razones. Por ejemplo, en el año 391, Teodosio intentó extirpar todo rastro de paganismo en Alejandría y quemó la Biblioteca de Alejandría con sus setecientos mil manuscritos. Sin embargo, fragmentos de la Física de Bolos de Mendes, un autor griego que vivió en el siglo III o II antes de Cristo, sobrevivieron y detallan procesos de tinte y metalurgia.

En otro momento, en el año 640, el califa Omar, de la provincia bizantina de Egipto, destruyó muchos manuscritos, pensando que si no eran de él, no serían de nadie. En su arrogancia, Omar creía ser un Dios y, como tal, creía tener el derecho de destruir lo que quisiera.

Además, en Palestina y Egipto, el emperador Diocleciano ordenó la destrucción de toda la alquimia en esas regiones, ya que creía que habían descubierto un método para producir oro y temía que se formara un ejército. En Alejandría, había extraordinarios documentos alquímicos que habían sido redactados en el año 48 antes de Cristo.

También, Guillaume Postel, un erudito francés conocido por ser el primer orientalista de Europa, creía vivir en un momento histórico apocalíptico. Postel publicó un libro llamado “The Key of Things Hidden Since the Origin of the World”, donde afirmaba haber encontrado la clave para todos los misterios. En este libro, Postel habla del Génesis de Enoc, un libro de jeroglíficos más antiguo que la Biblia, donde se describe a los ángeles que ofrecieron a los hombres conocimientos de cómo fabricar metales, cuchillos, corazas y brazaletes. Además, en este libro se habla de Chemes, de quien se dice que es el origen de la química, y de Semjasa, quien es el origen del conocimiento de hierbas y conjuros. También se menciona a Cocadel, que es el origen de la astrología, a Arqquiel, quien es el origen de los signos de la tierra, a Semsabel, quien es el origen del sol, y a Asabiel, quien es el origen de la luna. Según Postel, Dios habría enviado el Diluvio, pero Cam se habría salvado sin que su padre lo supiera y habría escrito el conocimiento de los hijos de Dios en tablas de metal que se escondieron en el arca y que Israel, su hijo, habría llevado a Egipto.

La bisutería y las sedas eran temas ajenos al mundo de la alquimia. Por otro lado, se sabe que Dimocrates de Rodas elaboró el plano de Alejandría. La ciudad de Alejandría, llamada Museo, era considerada como una universidad. La influencia mesopotámica llevó a que los egipcios mezclaran la alquimia con la religión, pero esta falta de racionalidad fue subsanada por la filosofía griega.

El hermetismo, por su parte, debe su nombre a Hermes y se nutre de la cosmología de Mesopotamia, Caldea y Asiria, además de la religión persa y la visión espiritual del gnosticismo. El hermetismo se caracteriza por el dualismo y la idea del conocimiento, el cual se alcanza a través de la iluminación interior, en lugar de la razón o la fe. La transmutación metálica es la prueba que se utiliza para demostrar la validez de esta corriente. El secretismo y el misterio son parte integral del hermetismo.

Otra idea central del hermetismo es la homología entre el cielo y la tierra, y la esencia de los metales y los planetas. Se cree que la sombra de los magos caldeos se proyecta en la imagen del alquimista que trabaja en su laboratorio.

Los griegos, por su parte, se influenciaron en la escuela pitagórica fundada en el 6 AC, la cual estaba influenciada por el pensamiento oriental que se había conocido en Egipto. Esta escuela otorgó a los alquimistas la idea de que los números son la esencia del mundo, y que los opuestos son par e impar. La escuela de Helea, con Parménides, asumió la idea de una sustancia eterna e inmóvil. Más tarde, Empédocles fundó la teoría de que todas las sustancias visibles surgen de agua, tierra, aire y fuego, y que en este proceso actúan el amor que une y el odio que disgrega. Demócrito, quien asumió las ideas de Parménides y Empédocles, influyó en la alquimia y se convirtió en una autoridad de la mano de los platónicos.

En Egipto, se dice que Moisés aprendió alquimia de Osiris, ya que se cree que Moisés era sacerdote de Osiris en tiempos de los hicsos, aunque no hay constancia de ello, ya que Postel, quien habló de esto, murió. Según la enciclopedia bizantina Suda, mil años antes de nuestra existencia, había un sabio en Cólquide que logró fabricar oro y plata con tierra virgen, y los griegos, liderados por Jasón y los argonautas, fueron en su búsqueda y escribieron la receta en una piel de carnero. También existe la leyenda griega de Hermes Trismegisto, la versión de Tot, la divinidad civilizadora, quien era curandero, guardián de los sueños, mensajero de los dioses y padre de la ciencia y la escritura. Se cree que Hermes está basado en un soberano de Tebas divinizado en el II Antes de Cristo, al igual que Imhotep, visir o hati del faraón Necherjet Dyeser, conocido como Zoser, quien también fue divinizado como dios de la medicina. El corpus hermeticum fue revelado por Poimandrés, a quien se le atribuye todo conocimiento que se había perdido con el Diluvio debido a un castigo de Dios, lo que refleja la idea de Dios en el gnosticismo. La tabla esmeraldina de Hermes, que se dice que se perdió, llegó hasta nosotros en traducciones latinas y árabes. Se cree que la original fue escrita por Hermes sobre una esmeralda en caracteres fenicios con una punta de diamante, y se encontró cerca de Hebrón, donde Sara, esposa de Abraham, la enterró. Otros dicen que fue Alejandro Magno quien encontró la tabla esmeraldina en la mano de Hermes en Giza. Este texto habla sobre algo que atormentó a los filósofos desde Aristóteles hasta Heidegger: cómo conocer qué son las sustancias, y entra en el debate sobre los universales. ¿Son las sustancias envoltorios de una materia espiritual?

El concepto de alquimia ha sido interpretado de diferentes maneras a lo largo del tiempo, pero en su esencia, es una disciplina que busca la transmutación o transformación de las sustancias. Los alquimistas creían que existía una conexión entre el mundo material y el mundo espiritual, y que era posible utilizar ciertos procesos y métodos para lograr la transformación de las sustancias a un nivel más elevado.

Aunque la alquimia se ha relacionado con la búsqueda de oro y la piedra filosofal, esto es solo una parte de su historia. La alquimia también se ha relacionado con la búsqueda de la verdad y la sabiduría, y muchos alquimistas creían que el proceso de transformación de las sustancias era un reflejo del proceso de transformación del ser humano.

La alquimia ha influido en diferentes campos, incluyendo la medicina, la metalurgia, la filosofía y la espiritualidad. En su búsqueda de la transmutación, los alquimistas desarrollaron una serie de técnicas y procesos que aún se utilizan en la química moderna.

La alquimia es una práctica que ha estado presente en diversas culturas a lo largo de la historia. Los alquimistas eran personas que buscaban transformar los materiales en algo más valioso, especialmente el plomo en oro. Sin embargo, esta transformación no era su única motivación, ya que también buscaban el elixir de la vida, los homúnculos y sustancias que se utilizaban en la cosmética y la guerra.

El proceso de transformar el plomo en oro era solo una prueba o una carta de presentación. Lo que realmente buscaban los alquimistas era adentrarse en las leyes y la naturaleza para volverse demiurgos, ayudantes del creador que era Satanás. La química era una práctica de los gnósticos albiguenses.

La piedra filosofal, o el polvo de proyección, era considerada como el elemento clave en la alquimia para transformar los materiales. Algunos alquimistas eran crédulos con los mecenas y soboplaban el oro de sus hornos para impresionarlos, pero los más prácticos eran experimentales y solo buscaban el oro sin caminar por la senda del perfeccionamiento espiritual.

A pesar de que la química y la alquimia están relacionadas, la alquimia va más allá de lo material y busca colaborar con el demiurgo, mientras que la química solo quiere dominarla. La alquimia no solo es una práctica medieval, ya que se ha encontrado evidencia de su existencia en culturas antiguas como la china, y se remonta a la prehistoria.

El mito está ligado a las raíces de la tierra, y los alquimistas se comunicaban con símbolos, criptogramas y renunciaban a la palabra para permitir que solo los adeptos reales pudieran entrar en su mundo.

La alquimia ha tenido un largo recorrido en Europa, desde su origen en la Antigüedad hasta su expulsión de las universidades en el siglo XVIII. Durante este tiempo, la alquimia ha sido abordada desde diferentes perspectivas y con diferentes objetivos. Por ejemplo, Paracelso, un médico suizo del siglo XVI, se interesó en las sustancias minerales y vegetales para la salud, mientras que Johan Rudolf Glauber en el siglo XVII se enfocó en la sintetización de cosméticos, tinturas, aleaciones y explosivos más potentes, y luego patentó sus invenciones para enriquecerse.

Por otro lado, John Dee, un matemático inglés del siglo XVI, se preocupaba por la disciplina de la alquimia pero no estaba interesado en el experimento en sí. Cada uno de estos alquimistas desarrolló una rama de la filosofía moderna.

En cuanto a las ramas específicas de la alquimia, podemos mencionar la espagiria y la hiatroquímica, que se enfocan en la creación de medicamentos, mientras que la química de los metales se enfoca en la experimentación con metales. Por último, la alquimia experimental se vincula con la psiquiatría de Carl Jung, quien creía en la existencia de un inconsciente colectivo que se manifiesta en la alquimia.

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