F0554 · Frente al mar, Farid comenzó a sentir una paz desconocida. No…

Frente al mar, Farid comenzó a sentir una paz desconocida. No se trataba solo de la belleza de aquellos colores que no tenía la bahía en la que nació. Una era verde y esta era de color azul muy claro, era sobre todo la paz de saberse frente a algo desconocido que tiene toda la fuerza y al mismo tiempo que transpira una suerte de amor. Era el olor de Chipre, de Isaac, de aquel hombre que le había enseñado a cantar. Lo imaginó interesado en la estrella que muy de mañana seguía brillando a pesar de que muy pronto el sol terminaría por acabarla. Había moscas, pero no le preocuparon, abrió la boca y comenzó a cantar. La espuma se levantaba sobre el mar, le pareció que había nacido para venir aquí y que conforme cantaba, emergían del fondo guerreros invencibles, desnudos. David frente a Goliat. Cerró los ojos y siguió cantando.

Farid · El mar del atardecer · Archivo de personajes