F0893 · Leonardo da Vinci, Arcanum Mundi

Pero los Dioses no saben nada de Amor ni Bondad. Ellos luchan sin cuartel entre sí, y los humanos podrían ser el arma definitiva en esa lucha. Por lo tanto, los Dioses destruirán a la Humanidad sólo cuando estén convencidos de que representan un peligro tan grande que la promesa de victoria en la futura guerra no sea capaz de compensarlo. Mientras tanto, intentarán esclavizar de nuevo a la Humanidad, pues el día está cerca.? 

Leonardo da Vinci, Arcanum Mundi 

       El Despertar supone el florecimiento de la semilla divina enterrada en el corazón del hombre. Un despertado posee poderes y comprensión más allá de lo imaginable, pero el camino para llegar al Despertar no está claro. Algunos llegan a través de la locura, otros a través de la pasión, y otros a través del conocimiento. Sin embargo, un despertado siempre obtendrá las mismas ventajas una vez haya alcanzado el estado de gracia. 

Según la segunda perspectiva, el alma humana debe de identificarse con el «seno virginal» de María para llegar a ser el «lugar» de la generación del Verbo. Según el Maestro Eckhart -y según toda la tradición específicamente cristiana y la concepción trinitaria de la Divinidad- la Voluntad del Padre es engendrar eternamente el Hijo, y no hay otra voluntad. Este «nacimiento eterno» del Hijo se produce fuera del tiempo y del espacio en ese «lugar» que es la Virgen: es la misma generación del Hijo que se produce en María o la operación del Espíritu Santo en el misterio de la Encarnación que es a la vez temporal e intemporal. Es una vez más la misma generación del Hijo la que debe de producirse en la Iglesia -y en cada alma- y eso también en el tiempo y fuera del tiempo. Es, en consecuencia, en la medida en la que el alma se identifica con la Virgen cuando se realiza en ella el misterio de la Encarnación: es necesario entonces que el alma se vuelva «intemporal

Juan lo suponía. Farid no. Y Juan se sintió culpable, sus dotes de esclavo lo habían conducido hasta la habitación en la que apareció Estévez, en bata china y dijo:

—Es cierto lo que dice Cornaro —¡Qué hermosos que sois!

Cuando Farid se dio cuenta que lo habían enviado ahí, como lo que era, como un esclavo capaz de otorgar todos los favores sexuales, supo que había sido Juan quien lo había traicionado. Juan que había sido su amado se convirtió así en su peor enemigo. Cuando Jorge Estévez les pidió que se desnudasen, Farid supo que Juan no se había acostado nunca con la princesa Comneno y supo también que él, por celos, lo había traicionado.

Farid · El mar del atardecer · Archivo de personajes