F1208 · EL HAMMAM / LA MANO

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EL HAMMAM / LA MANO

El agua seguía tibia.

No se movía.

Como si esperara.

Farid no retiró la mano.

Tampoco la sostuvo.

La dejó.

Eso fue lo que cambió todo.

Alberto

—¡Siente! —dijo—. Qué frío estoy.

No era un juego.

No era seducción.

Era otra cosa.

Algo más desesperado.

Farid sintió el frío.

No en la piel.

Más adentro.

El tiempo

Se detuvo.

No como efecto.

Como hecho.

El murmullo del agua desapareció.

Los otros cuerpos no existían.

Farid

Quiso decir algo.

No pudo.

Porque no había palabras

para ese punto exacto.

El pensamiento

¿Me quieres como yo a ti?

No salió.

Se quedó ahí.

Pesando.

Alberto

No soltó la mano.

Pero tampoco avanzó.

Como si supiera

que un movimiento más

rompería todo.

El tercero

Isha apareció.

Siempre aparecía.

—Farid —dijo.

Nada más.

Pero fue suficiente.

El mundo volvió.

El corte

Farid retiró la mano.

No brusco.

Preciso.

Alberto

Se quedó inmóvil.

No dolido.

Expuesto.

El aire

El vapor volvió.

El agua también.

Pero algo ya no estaba.

El después

—¿Qué ibas a decir? —preguntó Alberto.

Farid no respondió.

Miró el agua.

—Nada.

Silencio.

El error

Eso fue lo que quedó.

No el gesto.

No el deseo.

El no dicho.

La noche

Salieron sin hablar.

El aire frío los golpeó.

No alivió.

Confirmó.

El jardín

Jorge estaba ahí.

Esperando.

No a ellos.

A algo que no sabía nombrar.

Abrazó a Farid.

Con fuerza.

Como si supiera que ese momento

no se repetiría igual.

—¿Qué voy a hacer cuando te vayas? —preguntó.

Farid no respondió.

Porque por primera vez—

no sabía si se iba

o si ya se había ido.

Alberto

Los miró.

Desde afuera.

Y entendió.

No con claridad.

Con herida:

no podía entrar ahí.

El mundo

Siguió.

Los pájaros.

El ruido.

El día.

Todo intacto.

Última línea

Pero desde ese instante—

mínimo,

irrepetible—

cada palabra que Farid volviera a pronunciar

ya no diría lo mismo.

Farid · El mar del atardecer · Archivo de personajes

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