15
Los pasillos no terminaban.
—
Mármol.
—
Frío.
—
Siempre frío.
—
Alejo caminaba.
—
No buscaba a nadie.
—
Pero sabía a quién seguía.
—
—
Maciel.
—
—
No como nombre.
—
Como rastro.
—
—
Puertas cerradas.
—
Habitaciones sin luz.
—
—
Hoteles donde la santidad se pudre.
—
—
Alejo no tocaba nada.
—
—
No hacía falta.
—
—
El aire ya lo decía.
—
—
—
Roma no hablaba.
—
—
Susurraba.
—
—
Dogmas.
—
—
La Asunción.
—
—
Pío XII elevando cuerpos
—
—
mientras otros
—
—
no eran elevados nunca.
—
—
—
Los nombres no aparecían.
—
—
Nunca aparecen.
—
—
Pero estaban ahí.
—
—
Siempre están.
—
—
—
—El silencio…
—
—
La frase no terminó.
—
—
No hacía falta.
—
—
Alejo lo sabía:
—
—
cada silencio
—
—
no termina.
—
—
—
Una pantalla encendida.
—
—
Caravaggio.
—
—
La virgen muerta.
—
—
Los pies sucios.
—
—
La carne pesada.
—
—
No era pintura.
—
—
Era prueba.
—
—
—
Jarman lo entendió.
—
—
La luz no salva.
—
—
Expone.
—
—
—
Alejo pensó en el otro Caravaggio.
—
—
El que huye.
—
—
El que mata.
—
—
El que pinta
—
—
como si no hubiera redención.
—
—
—
—Todo artista…
—
—
No terminó.
—
—
Sabía la frase.
—
—
No quería decirla.
—
—
—
La historia volvió.
—
—
Siempre vuelve.
—
—
No como recuerdo.
—
—
Como repetición.
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—
—
Feuillade.
—
Irma Vep.
—
—
Sombras que regresan
—
—
cuando nadie las está mirando.
—
—
—
Alejo entendió.
—
—
No perseguía a un hombre.
—
—
Perseguía una forma.
—
—
—
El bautismo.
—
—
Los muertos nombrados.
—
—
Las genealogías limpias.
—
—
Como si eso bastara.
—
—
—
Farid apareció.
—
—
No como figura.
—
—
Como continuidad.
—
—
La música.
—
—
Las folías.
—
—
Siempre viajando.
—
—
Nunca terminando.
—
—
—
—Todo se repite.
—
—
No lo dijo.
—
—
Lo sostuvo.
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—
—
Las galerías.
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—
El arte limpio.
—
—
Demasiado limpio.
—
—
Hirst.
—
Koons.
—
—
Superficies sin herida.
—
—
Alejo no miró.
—
—
No había nada ahí.
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—
—
Otra pantalla.
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—
Un ladrón sonríe.
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—
Habla.
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—
Como si contar fuera suficiente.
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—
—
Adorno apareció.
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—
No como cita.
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—
Como fractura.
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—
Beethoven.
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—
El final roto.
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—
La armonía imposible.
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—
—
Alejo se detuvo.
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—
Eso sí lo entendía.
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—
—
Nada se resuelve.
—
—
Todo se corta.
—
—
—
Caravaggio otra vez.
—
—
La luz.
—
—
La herida.
—
—
—
Bacon.
—
—
La carne.
—
—
La distorsión.
—
—
—
Eso sí era verdad.
—
—
No la forma.
—
—
La ruptura.
—
—
—
Nietzsche.
—
—
El martillo.
—
—
El golpe.
—
—
—
Alejo no pensó.
—
—
Golpeó.
—
—
Nombres.
—
—
Fechas.
—
—
Historias.
—
—
Nada respondía.
—
—
—
Heidegger.
—
—
La palabra vacía.
—
—
La autenticidad rota.
—
—
—
Alejo siguió caminando.
—
—
No buscaba ética.
—
—
Buscaba el punto
—
—
donde todo falla.
—
—
—
Y ahí estaba.
—
—
Siempre.
—
—
El mismo.
—
—
—
Maciel no era un hombre.
—
—
Era eso.
—
—
La forma que se repite
—
—
cuando nadie corta.
—
—
—
Alejo lo entendió tarde.
—
—
Pero lo entendió.
—
—
—
No iba a detenerlo.
—
—
No así.
—
—
—
Pero tampoco iba a dejar
—
—
que se cerrara.
—
—
—
Escribir.
—
—
No para explicar.
—
—
Para resistir.
—
—
—
El pasillo no terminaba.
—
—
Nunca termina.
—
—
—
Alejo cerró los ojos.
—
—
No vio luz.
—
—
Vio continuidad.
—
—
—
Y en esa continuidad
—
—
por primera vez
—
—
no tuvo miedo.
—
—
Porque entendió:
—
—
no se trata de redimir
—
—
se trata
—
—
de no dejar
—
—
que desaparezca.