F1003 · Anoche, mientras Farid se bañaba después de ver a Narumi, se…

Anoche, mientras Farid se bañaba después de ver a Narumi, se entretenía pensando en Juan. No lo recordaba de cuando era joven, sino de cuando estuvieron juntos en la prisión. Su médico en el Vaticano decía que tal vez tenía un rasgo neurótico, aunque no era algo grave, pero cada vez que Farid pensaba en Juan, sentía cierto dolor. No era un dolor patético, sino más bien dulce y, quizás de manera masoquista, le había hecho feliz.

Temprano por la mañana, Farid bajó a la recepción con la intención de decirle a Narumi que se fuera con él a Famagusta. Sin embargo, ella no se encontraba allí, así que decidió dar un paseo. La música en los prostíbulos le daba la bienvenida como si estuviera en casa. Aunque esperaba encontrarse con Narumi, en su lugar apareció un hombre rubio de aspecto idiota, quien, muy despierto, le entregó la llave.

Le angustiaba haber quemado su manuscrito el día anterior y, sobre todo, haber empezado a escribirlo justo ese mismo día. Ahora estaba obsesionado con la idea de volver a escribirlo lo más pronto posible. No le interesaba la inmortalidad, y no mentía cuando decía que preferiría no tener que regresar nunca al Leteo. Lo que le angustiaba de escribir era que si no lo hacía, el tiempo pasaba aún más lento y su vida se disolvía en el sabor amargo de la boca al despertar.

Farid · El mar del atardecer · Archivo de personajes