F0960 · Farid, exhausto porque no había podido dormir toda la noche, finalmente…

Farid, exhausto porque no había podido dormir toda la noche, finalmente llegó a la antigua puerta oriental en Chipre, conocido como el último bastión de la cristiandad. Abrió la ventanilla del jeep que había rentado y sintió un aroma resinoso característico de la isla, proveniente de una planta desconocida para él, similar a la jara de ládano que solía percibir en las calles de Madrid. Siguiendo las líneas trazadas en su mapa, decidió tomar un pequeño desvío antes de dirigirse hacia la montaña.

Con un giro abrupto, Farid descendió hacia una playa que mostraba un cartel que decía: “Aquí nació Afrodita”. Una sonrisa se dibujó en su rostro. Nunca antes había sentido interés por esa playa, ni siquiera cuando era niño.

Estacionó el jeep en un lugar prohibido y descendió por una colina empinada que lo llevó hasta una playa cubierta de guijarros. Allí estaba, justo como lo indicaba el letrero: “Aquí nació Afrodita”. No era una mera suposición, los chipriotas lo creían con la misma devoción que los hippies en México, quienes cada año celebran el nacimiento de Quetzalcóatl en un manantial en las montañas de Tepoztlán.

Farid · El mar del atardecer · Archivo de personajes