F1224 · EL AVIÓN / EL TEXTO / LO QUE NO CABE EN LA HISTORIA

12

EL AVIÓN / EL TEXTO / LO QUE NO CABE EN LA HISTORIA

El café estaba frío.

Alejo lo dejó a un lado.

No porque no quisiera beberlo.

Porque ya no podía concentrarse en nada que tuviera forma.

El documento

Las hojas crujían.

Impresas.

Pesadas.

Demasiado claras.

“El reinado de Al-Hakim bi Amr Allah…”

Leyó.

No por interés.

Por insistencia.

El problema

Todo estaba ahí.

Fechas.

Nombres.

Fuentes.

Todo correcto.

Todo insuficiente.

Alejo

—No es esto.

No lo dijo en voz alta.

Pero lo pensó con una claridad

que lo incomodó.

La academia

Ordenaba.

Clasificaba.

Explicaba.

Pero no tocaba.

Hakim (en otro tiempo)

Caminaba por el jardín.

Los guardias se inclinaban.

Y él cantaba.

No por devoción.

Por placer.

El error

Ahí estaba.

No en los decretos.

No en la política.

En esto:

creer que la voz

es poder.

Alejo

Pasó la página.

Sadek Ismail.

Notas.

Referencias.

Al-Musabbihi.

Todo reconstruido.

Todo perdido.

La grieta

—Treinta mil páginas.

Pensó.

Y sin embargo—

no sabían nada.

El cruce

El avión tembló.

El piloto habló.

—Estamos cruzando el Mar de los Sargazos.

Alejo miró.

Verde.

Inmóvil.

Como si el mar

no avanzara.

La memoria

Regresó.

No como recuerdo.

Como presencia.

El jardín.

El canto.

La serpiente.

La madre.

Todo al mismo tiempo.

Alejo

Cerró los ojos.

No rezó.

No pensó.

Sintió.

La diferencia

El texto decía:

—Hakim fue un califa.

—Su madre posiblemente cristiana.

—Las fuentes son contradictorias.

Pero él sabía:

no era contradicción.

Era exceso.

Hakim (niño)

—¿Dónde está Sitt?

—Debes separarte de mí.

La voz de la madre.

La última noche.

Alejo

Abrió los ojos.

El avión seguía.

El documento seguía.

El mundo seguía.

La comprensión

No era histórica.

No era teológica.

Era esto:

la historia no puede contener

lo que ocurrió.

Farid (al mismo tiempo)

Miraba.

Siempre miraba.

Sin escribir.

Sin fijar.

Alejo

—Esto no es verdad.

Pausa.

—Pero tampoco es mentira.

El punto

El texto intentaba cerrar.

Pero lo que estaba ahí—

no se dejaba cerrar.

La decisión mínima

No tiró el documento.

No lo rechazó.

Lo dejó.

Como una capa más.

No como fundamento.

Última línea

Y en ese instante—

sobre el mar inmóvil—

Alejo entendió algo

que ni los cronistas,

ni los místicos,

ni los emperadores

habían podido sostener:

que la verdad

no se encuentra

ni en la historia

ni en el delirio

sino

en el punto exacto

donde ambos

dejan de excluirse.

Farid · El mar del atardecer · Archivo de personajes