F0364 · Las traiciones del Dios sol. Ahora que recuerdas el despertar aquel…

Las traiciones del Dios sol. Ahora que recuerdas el despertar aquel, tan lleno de luz, ¿a quién se le puede culpar? Porque, Farid, la nostalgia es un sentimiento muy extraño, es un sentimiento que sólo se aparea con la ternura. Te da ternura y nostalgia imaginarte como un borracho que despierta con los ojos todavía vibrando con el sueño de anoche lleno del azul turquesa del muro contra el que miraste recortado el Encantador de serpientes. Te da ternura y coraje y miedo saberte ahora especial y elegido sin nada ya que pueda contenerte, cantando la nota aguda del salmo en honor de un Dios que no imaginas, tan grande y portentoso como aquel que pensaste que podría ser tu padre. 

Y recuerdas sí, el camino que harta, junto a tu madre que comienza a pesar como si fuera un fardo. El camino que pasa sobre la arena a veces y sobre la piedra a veces y sobre el agua a veces. Siempre tan llena de alimañas que buscan tus pies desnudos. 

Es el sol quien amanece como siempre, tan lleno de ternura para con todos, tan lleno de todas las fuentes que has bebido en esta vida. Agua que en el recuerdo se reúne con los sonidos de la música que cuenta tu vida: el almacín que llama para que te hinques delante de lo más poderoso, lo que ni siquiera tu madre, la asesina puede entender. 

Los años que te tocaron son muy pocos y sin embargo, cuando amanece en el desierto, lo único cierto es el cansancio de tus pies que siguen caminando, la tristeza de saberte absolutamente solo y contingente en el desierto delante de ti. 

Has encontrado lo único que puede hacerte feliz, Farid Angel. La música que sale de tu garganta calla incluso el malestar en el estómago de sentirte tan presionado.

Farid · El mar del atardecer · Archivo de personajes