Aunque Farid no encontraba la ruta en su mapa turístico, se dio cuenta de que la amplia avenida por la que debía transitar parecía diseñada para el paso de tanques o incluso aterrizaje de aviones. Con cinco carriles de ida y otros cinco de vuelta, el camino se presentaba imponente, lo que le hizo reflexionar sobre el valor de cumplir la promesa que le había hecho a su madre hace siglos.