En su búsqueda por llegar al “checkpoint” de la frontera, Farid se encontró en la calle de Héctor, donde finalmente obtuvo las indicaciones necesarias. El camino resultó ser complicado, ya que los griegos no solo negaban la existencia del enemigo, sino que el alcalde se había dedicado durante cinco años a repavimentar toda la zona circundante a la frontera. Sin embargo, a pesar de los obstáculos, Farid consideraba que su aventura para llegar a Turquía había valido la pena, especialmente porque Narumi lo había acompañado en todo momento. En el transcurso del viaje, Narumi, con un mapa nuevo en sus manos, se había quedado dormida y había dejado las huellas de sus pies diminutos en el parabrisas del jeep.