F1180 · Roma

18

Roma

La plaza no estaba vacía.

—

Estaba suspendida.

—

La niebla no se iba.

—

Se abría.

—

—

Alejo no se movía.

—

—

Miraba San Pedro

—

como si no lo hubiera visto nunca.

—

—

Las campanas no llamaban.

—

Marcaban.

—

—

El tiempo.

—

—

—

El Filioque volvió.

—

—

No como idea.

—

—

Como molestia.

—

—

Una palabra

—

que no cerraba.

—

—

—

“Del Padre y del Hijo.”

—

—

Nada se resolvía ahí.

—

—

Pero algo se rompía.

—

—

—

Alejo lo entendió.

—

—

No se estaban separando por eso.

—

—

Se estaban separando

—

porque nadie podía sostener

—

lo que no se puede decir.

—

—

—

El Papa no estaba ahí.

—

—

Pero estaba en todo.

—

—

En el lenguaje.

—

—

En la manera de hablar.

—

—

En la manera de suavizar

—

lo que antes dolía.

—

—

—

Alejo no lo dijo.

—

—

Pero lo sintió:

—

—

cuando todo se explica

—

—

algo se pierde.

—

—

—

La iglesia seguía abierta.

—

—

Entró.

—

—

No rezó.

—

—

Se sentó.

—

—

—

El mármol estaba frío.

—

—

Siempre está frío.

—

—

—

No pensó en cambiar de Iglesia.

—

—

Eso era demasiado fácil.

—

—

—

Pensó en esto:

—

—

cómo seguir

—

—

sin mentir.

—

—

—

Salió.

—

—

La fuente seguía.

—

—

El agua no discutía.

—

—

Fluía.

—

—

—

Alejo caminó otra vez.

—

—

No más ligero.

—

—

Más claro.

—

—

—

Porque entendió:

—

—

no iba a resolverlo

—

—

pero tampoco iba a traicionarlo.

—

—

—

Y eso

—

—

era suficiente.

—

—

—

2012

Patmos

Farid despertó jadeando.

—

—

No era el cuerpo.

—

—

Era la memoria.

—

—

Siempre la memoria.

—

—

—

El cuarto no estaba fijo.

—

—

Flotaba.

—

—

Como si el mar estuviera dentro.

—

—

—

Teófilo volvió.

—

—

No como recuerdo.

—

—

Como gesto.

—

—

La mano.

—

El arrastre.

—

—

El refectorio.

—

—

Siempre igual.

—

—

—

Juan reía.

—

—

No como santo.

—

—

Como alguien que ya no tenía nada que sostener.

—

—

Por eso lo amó.

—

—

—

El libro lo quemó sin abrirlo.

—

—

Siempre hace eso.

—

—

Las palabras no sirven.

—

—

Nunca han servido.

—

—

—

La isla no era presente.

—

—

Era capa.

—

—

Diez años.

—

—

Siempre diez años.

—

—

—

Pan.

—

Aceite.

—

Sal.

—

—

Nada más.

—

—

Eso bastaba.

—

—

—

La mujer gorda.

—

—

La sonrisa.

—

—

Ridícula.

—

—

Sagrada.

—

—

—

Narumi apareció.

—

—

—¿Cuál es tu destino?

—

—

Farid respondió.

—

—

—Llevar a Hakim ante Dios.

—

—

Mintió.

—

—

Lo sabía.

—

—

—

El ángel volvió.

—

—

Siempre vuelve.

—

—

—Búscalo.

—

—

Esa fue la herida.

—

—

No la promesa.

—

—

La orden.

—

—

—

Farid dejó de creer ahí.

—

—

Pero no dejó de obedecer.

—

—

—

Hakim habló desde la otra habitación.

—

—

—No olvides…

—

—

Pausa.

—

—

—te castraron.

—

—

—

Farid no respondió.

—

—

No hacía falta.

—

—

El padre tampoco.

—

—

Ya lo sabían.

—

—

—

La historia no estaba limpia.

—

—

Nunca lo está.

—

—

—

Atonatiuh apareció.

—

—

No como símbolo.

—

—

Como advertencia.

—

—

El cuerpo.

—

—

La mirada.

—

—

Eso no se traduce.

—

—

—

El mar estaba ahí.

—

—

Siempre está.

—

—

Farid lo miró.

—

—

No buscaba respuesta.

—

—

Eso ya lo había aprendido.

—

—

—

Y por un instante

—

—

muy breve

—

—

su alma se volvió simple.

—

—

No pura.

—

—

Simple.

—

—

Como antes de entender.

—

—

Como antes de recordar.

—

—

—

Y ahí

—

—

justo ahí

—

—

todo se detuvo.

—

—

—

Antes de volver

—

—

a empezar.

Farid · El mar del atardecer · Archivo de personajes

Leer en secuencia A–B–C →