Amor hecho de lamentaciones y de fallos frente a sí misma frente a lo que deseaba de sí misma, llena de dudas y era tan grande que estaba dispuesta a sacrificarse por ello y ella pensaba en él y él caminaba.
—¿Saben para qué los ha enviado aquí el señor Estévez?
Pablo sabía, Farid no.
—Es verdad lo que han dicho, qué hermosos qué sóis.
Yo te he traído hasta aquí
Farid se dio cuenta de que sería un esclavo. Pablo estaba unido a él
Entra y desnúdate.
Pablo salió.
Pablo se deslizó sobre la pared. Entró el señor Estévez.