F0340 · Cuando escapaba camino a La Meca, Farid Ángel se detuvo

Cuando escapaba camino a La Meca, Farid Ángel se detuvo

asombrado frente a los muros color turqueza a cuyos pies

actuaba un Encantador de Serpientes. Fue un golpe seco el que

lo detuvo. El encantador era un muchacho de trece años, como

Farid quien lo encontró en la isla de los enfermos, la isla

de los locos, de Remo.

¿Qué vine a hacer a Roma? Muchos años después, en México

Tenochtitlan, Farid habrá de recordar su verdadero nombre con

el mismo asombro que ahora aquí, frente al encantador, lo

petrifica y lo vuelve niño que abre la boca y detiene la

carrera. Niño que sabe lo inútil: van a encontrarte de todas

formas Farid. ¿Para qué corres? El ¿para qué? Le resuena por

todas partes y lo detiene insensible aquí, frente al

encantador baila con la serpiente al pie de la memoria, al

principio del tiempo de su recuerdo, esto es, al principio de

todo, porque Farid no recuerda antes nada. 

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