F0318 · Una vez que las tropas mexicas se encontraban en poder del…

Una vez que las tropas mexicas se encontraban en poder del ejército español, se emprendió de inmediato la reconstrucción. Cortés conocía el poder simbólico del Centro Ceremonial y ordenó que se estableciera su capital en el mismo lugar en el que antaño se asentó el poder mexica. Sin embargo, mientras tenían lugar los primeros trabajos, el primer ayuntamiento de la ciudad tuvo que establecerse en lo que hoy es Coyoacán. en poco tiempo, sobre las ruinas de la antigua ciudad de las garzas blancas emergió la nueva ciudad que trazó Alonso García Bravo quien, por cierto, también trazó las ciudades de Oaxaca y Veracruz. Por orden de Cortés García Bravo conservó los elementos fundamentales de Tenochtitlan, la gran plaza central y las cuatro calzadas que. unían a la ciudad al centro del lago con tierra firme. Sobre esta figura se trazó la primera gran ciudad del continente levantada usando los principios del urbanismo renacentista, una urbe que se inspiraba en la Roma Imperial. La similitud entre la composición de Tenochtitlan y de las urbes grecorromanas, que estaban distribuidas de acuerdo con ejes determinados por calles principales que se cruzaban al centro, en lo que hoy es el Zócalo de la ciudad fue un hecho providencial. ¿Qué mueve a la historia? Lo que movió la voluntad de Cortés a ordenar el trazado de calles rectas que delimitaron manzanas rectangulares orientadas de oriente a poniente y con solares que se repartieron entre quienes lucharon más estrechamente con Cortés todos aquellos años. El capitán ordenó estrictamente que los dueños de los solares debían edificar en un plazo no mayor de tres años pues de otro modo perderían los derechos de propiedad. En este sentido también, Cortés estaba actuando como los antiguos emperadores romanos que regalaban a sus soldados tierras para construir. Cortés se sentía Augusto. Y si bien se le puede tratar de justificar hablando de su tiempo y su época, hablando de lo bien que entendió la política que tenía lugar en este sitio que conquistó con ayuda de los tlaxcaltecas, hay algo que resulta imperdonable: la destrucción de una ciudad que ya estaba derrotada. Cortés deseaba ser César Augusto. En realidad estaba tan enloquecido como Nerón cuando quemó su ciudad. Sin embargo, Alonso García Bravo construyó, en efecto, una urbe extraordinaria e imperial. El centro de la ciudad quedó ocupada, como en el caso de las urbes romanas, por el gobierno civil y los edificios de abasto. La iglesia mayor quedó frente a un atrio que formaba escuadra con la plaza en reflejo fiel de la voluntad humanística del Renacimiento que daba predomino al poder civil y al ayuntamiento de los vecinos para el gobierno de la ciudad. Esta catedral, pequeña, se encontraba, según dijo el propio fray Juan de Zumárraga unos años después, como viuda. Hasta que llegó a cantar aquí un muchacho árabe que se llamó Farid. Cuando Alonso García Bravo dio preponderancia al gobierno civil y a los edificios de abasto por el de la catedral original estaba buscando, jjnto con Cortés que el ayuntamiento tuviese predomino sobre el poder eclesiástico. Que los vecinos, los españoles que habíanc onquistado la ciudad fuesen quienes en efecto, detentaran el obierno de la ciduad. Toda la traza estuvo a cargo de García Bravo. Los conquistadores tenían estrictamente prohibido edificar fuera de ella con exepción de los solares a lo largo de la calzada de Tacuba que se utilizaba con propósitos defensivos. Tacuba era la calzada más corta y la que unía a la ciudad al centro del lago con tierra firme. Otra idea renacentista de García Bravo es que la ciudad no se construyó amurallada. Se levantó libre, alejada de la tradición medieval. Los antiguos habitantes de Tenochtitlan siguieron habitando en los alrededores y se les separó de la población española. 

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