——Los mexicanos raptaron a Ilhícatl ——le dijo Tonalli a Micltlanteátl.
——Esa pasión ——contestó el cacique burlón——, me recuerda la nuestra.
Tonalli lo miró fastidiada.
——Acaba de venir uno de tus hombres y le dije que tú estás detrás del rapto y que eres un mentiroso y que pronto los españoles con su Dios se van a haber hecho de todas estas montañas y que tú vas a morir porque eres un mentiroso.
——¿Yo miento?
——Mientes incluso cuando no es necesario.
——Así somos los mentirosos. Mentimos incluso cuando nos convendría decir la verdad.
——¿Qué ganas con esta guerra Mictlanteátl?
——Si no lo entiendes, Tonalli, es algo que yo no podría decirte.
Isaac entró con Pedro de Gante al convento de san Francisco. Era un jardín. Los indios trabajan en huertos.
Fueron a la laudería. Olía a goma y a sebo. Los franciscanos arman violines y violas, laudes y otros instrumentos maravillosos con ayuda de los indígenas. Allá hay quien talla madera y da forma a una flauta y otro pule metales para hacer instrumentos de viento.
—¿Aquí fabrican sus instrumentos?
—Aquí mismo. ¿Ves como hablas bien el latín?
Isaac se pierde en las manos de un muchacho que barniza un violín recién ensamblado y lo cuelga para que se seque.
Fueron al taller de plumería y a las clases de música. Vio a un padre enseñando a los indígenas con dibujos el catecismo, a otro que mostraba la forma correcta de aprisionar un chelo entre las piernas.
Dios ha dado al alma el aliter religiosa es una función que se la da a través del sonido. Ese es el evangelio.
David medio drogado escucha la conversación.
Egidio sube a la van. Con ayuda de otro hombre meten el cadáver del muchacho en la cajuela. El cortejo de autos vuelve a la carretera, cuando el hombre está a punto de subir al Van del Alemán, éste le dispara a la mitad de la cara. Lo empuja a la carretera.
El Alemán se sienta junto a David. Aunque drogado, el muchacho no ha perdido por completo la conciencia. El Alemán saca la pistola y dice: Bang. David lo mira consternado. El Alemán le da un puñetazo y esta vez sí, David cae desmayado.
El alemán lleva a David a casa de Alejandro por orden de la madre de David quien también es la madre de Alejandro.
Farid lo mira.
¿Ah sí? Y tú quién eres?
ALEXANDRU
Un mirón
Farid suelta la carcajada.