Los papeles de la sangre

RC·003 · Márgenes de un cuaderno

Isaac llevaba tanto tiempo inclinado sobre los papeles que Walsh tuvo que acercarle la lámpara. Había nombres escritos en los bordes de otros nombres. Una línea atravesaba el doblez de una fotocopia y se perdía bajo un vaso.

—¿Lo tienes comprobado? —preguntó Walsh.

Isaac no alzó la cabeza.

—Eso tiene que estar en los documentos.

Había escrito Fernando III el Santo tres veces. En la tercera, la pluma había roto el papel.

Walsh levantó el vaso. La línea seguía hasta Comneno; de allí volvía a Villena, a Sotomayor, a Córdoba. Había fechas que no correspondían a ninguna casilla. Había una mujer sin apellido y un hijo que aparecía en dos lugares.

—También pudieron inventárselo —dijo.

—Ya lo sé.

Isaac extendió otra hoja. Debajo asomó el dibujo de una Virgen. No miraba al niño que sostenía en brazos.

—Lo que quiero —dijo— es que esto no se quede en papel.

Walsh miró la tinta que manchaba los dedos de Isaac.

—Por ahora es donde está.

En el margen, junto a la palabra sangre, Isaac había escrito: ambición, intriga, un icono que pasa de mano en mano. Más abajo: no hemos sido dueños de otra cosa.

La niebla golpeaba el cristal. Isaac dejó un espacio donde debía ir el nombre que todavía no encontraba.

Al margen

Fernando III el Santo. No una raíz: una insistencia. Lo escribo otra vez para ver si esta vez alguien responde.

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