Dios el viejo permitió que su hijo se encarnara. Antes que el cielo se abriera, El Viejo se sintió humano y penetró las aguas hecho este hombre que penetra el mundo como una espada en el mar.
Isaac, que a lo largo de toda su vida había visto tantos iluminados, tantos locos que aseguran que tienen en ellos la palabra de Dios lo vio emerger de entre la luz, con su nariz aguileña, con los rasgos finos y giró la cara porque no porque se sintiera intimidado, al contrario, porque no quería sentir asco y pensó que este hombre debería estar muerto por utilizar el nombre del altísimo para propagar quién sabe qué fe. Se imaginó. Seguro que a mí me mataría, seguro que lo que siento por Farid, seguro que no tendría ninguna compasión para mi´.
Se hizo un silencio, un silencio largo e Isaac le pidió sólo poder tomar a la muchacha. Eso, contestó el iluminado, eso no depende de mí.
Este hombre no era como guerrero que se había convertido a la religión indígena por amor a sus hijos, este era uno que con sus ojos azules se creía dueño de toda verdad.
Los que antes hablan diceAhora va a venir el rey y va a acabar con este paraíso primigenio, esteparaíso donde no hay dios porquedios es el diablo.