Los juramentos de Alberto son
1) Cuando quiere volver con su madre.
2) El día que vislumbra su muerte frente a la Virgen de la Tribulación. Ese día deja de creer en la Virgen, pero se mantiene el juramento.
3) el día que mata a un hombre.
Recuerda los juramentos antes de la confesión en una escena paralela con EEDS cuando Farid se encuentra con el hombre bajo el árbol.
Recordar que antes de la confesión está desesperado, pero la confesión lo libera a pesar de que Fabricio lo envidia y lo odia.
Toda aquella semana Fabricio, descuidó sus trabajos en el monasterio aunque no lo suficiente como para que fuesen a chismorrear al abad. Dedicó su tiempo libre a las historias de Artús. Le intrigaba la facilidad con la que los hechos más simples de la vida, dentro de estos libros, adquirían una dimensión mística. Un hecho tan simple como encontrarse en la pradera con un rebaño de ovejas podía significar el encuentro con el ejército embrujado de un sultán. Y en el polvo de los caballos que cabalgaban fuera de Cámeloc buscando el G drial, los espíritus iluminados, como el de Fabricio, podían leer la extraña forma en que el destino se estaba formando, más allá de la landa, en un monasterio que habitaba Jorge Comneno, último descendiente de un emperador de cuento antiguo que había decidido robarle al único hermano al que había querido en el monasterio de San Onofre. ¿Por qué? Simplemente porque podía. Como los brujos en sus libros encantados, el mal no tenía otra razón que no fuese esta: porque podía. Eso es el mal.
Se acercaba pues el día en que tendría que dar a Alberto su adiós definitivo. Había evitado verlo fuera de los ensayos. Había evitado incluso el silencioso recorrido entre la capilla y las celdas de los monjes cuando terminaban las laudes. Quería acostumbrarse a la soledad que, ahora mismo estaba saboreando, sería el único gusto de una vida que pasaría siempre detrás de esos muros, mirando Roma como quien mira una batalla a lo lejos, sin luchar o perderse. Y se tardó unos días, pero pasada una semana llegó a la conclusión de que era mejor así. Vivir de las fantasías de Artús. Que Alberto viviera la vida. A él le bastaban sus libros y sus rezos; su música y esta tonadilla que no lo dejaba, Rodrigo Martínez sonando allá afuera, en las calles que le estaban vedadas. Porque las pasacaglis las cantaban seres libres, seres que carecían la gracia de una vida completamente ordenada, escrita desde el principio hasta el fin en la regla de San Jerónimo. Era una vida solitaria, pero sin contrariedades, una vida en que incluso la muerte estaba regulada por un rito. Recientemente le habían mostrado el ataúd en el que descansarían sus restos hasta el día del juicio final. Ahí estaba su nombre. Y su fecha de nacimiento. Faltaba saber cuánto viviría. Y esto era el único misterio de su vida de monje fiel.
La víspera del lunes en que Alberto abandonaría Santa Sabina para siempre, el monje rebelde decidió tener un acto de piedad y decidió velar frente al Santísimo. Trataba de imaginar a los esclavos de Isaac que vendrían por él para llevarlo a vivir a su nueva casa. Aquel día Fabricio decidió buscar a su alumno para despedirse de él. Le sorprendió encontrarlo en la capilla. Y estaba sentado tan recto y con la mirada tan concentrada en el Cuerpo de Cristo sujeta en el ostensorio que prefirió no molestarlo. Hizo la genuflexión y se sentó en la parte de atrás de la capilla, conmovido con todo aquel oro del que emanaba una fuerza indecible que lo sometía y lo invitaba a contemplar y callar. Así, sin que Alberto lo supiera, velaron los dos, concentrados en ese pedazo de pan ácimo que parecía un ojo que llenaba la capilla de imágenes. Alberto, por ejemplo, imaginaba su vida futura vistiendo un sombrero de pluma roja frente a un espejo de azogue. Trataba de responder a la pregunta que se había hecho toda aquella semana, ¿qué es un alquimista?, pero lo único que le venía a la cabeza era una suerte de versión masculina de las brujas del Malleus Maleficarum que Leonel, el abad, les había hecho leer. La imagen de Jorge, sin embargo, no correspondía con la de un brujo.
***
JORGE QUIERE REALIZAR NECIAMENTE EL ASUNTO DE COLÓN. SE LO CONFIESA A ALBERTO CON LO QUE LO PONE EN PELIGRO DE INFORMACIÓN MUY CONFIDENCIAL. QUIERE QUE TODO SE SOLUCIONE ANTES DE LA MUERTE DEL PAPA
Jorge le hizo saber que pronto partirían hacia el oeste, hacia Castilla. Jorge se fue. Alberto se quedó ahí sin saber cuándo comenzaría la clase, volvió a su lectura, la Biblia. Ahí estaba la historia del Dios que había sido escrito. Y porque era escrito podía transformarse en amor y en horror. Porque estaba escrito podía juzgar nuestros actos.
Farid interrumpió sus ensoñaciones. Alberto lo miró pasar con aquel instrumento que le producía tanta curiosidad.
—¿Puedo verlo? —le preguntó.
Por fin el monje griego tocó aquel instrumento que había escuchado por primera vez en la Casa de Dante. Era una suerte de laúd negro o una teoría con el cuello muy largo y al centro una suerte de rosetón como el que hay en las catedrales. ¿Cómo se llama?
——Es un oud —respondió el Señor del Carpio, que había escuchado la pregunta. Respondió en castellano, como si todos estuvieran obligados a hablar su lengua.
Era hermoso y Alberto lo miraba tan fascinado que Farid se sentó a contemplarlo; le pareció un niño que encuentra en una calle algo que le gusta. Nunca había sentido ternura por nadie y sin embargo sintió ternura por este muchacho y pensó en que era una lástima lo que iba a pasarle
—¿Puedes hacerlo sonar?
Farid lo tomó y comenzó a tocar, pero de pronto se detuvo y le dijo:
—Ven.
Condujo a Alberto por la Casa de Dante hasta una habitación que no conocía. La biblioteca. Ahí le enseñó la colección de instrumentos de Jorge Comneno.
—Esto se llama Duduk —le contó mostrándole una suerte de flauta un poco más grande que, sin embargo, cuando hizo sonar, a Alberto le pareció extraordinariamente triste, un lamento y un ruego. Farid le mostró la forma básica de tocarlo y le pidió que formara con aquel sonido un bajo. Luego, él mismo volvió al ud. Fue así que produjeron por primera vez música juntos. Alberto que sólo había escuchado la música del monasterio se sintió fascinado por todas aquellas posibilidades, más cuando Farid comenzó a cantar de un modo desconocido para un monje. Era similar a los cantos que se hacían en el puerto en que nació, pero la voz era alta y el muchacho árabe cantaba en un idioma que le pareció fantástico. Y la comunión entre la voz del esclavo y este laúd árabe, entre la voz del esclavo y el aire que exhalaba Alberto a través del duduk produjo en el monje una sensación de afecto que no había sentido hasta entonces. Es verdad, a Fabricio lo había amado, pero era el amor de un hermano. Este, era el amor de un encuentro. El sonido era melifluo, subía y bajaba a voluntad, sin las reglas estrictas del canto llano y Alberto pronto se encontró improvisando en torno a la Melodía del Rey Serpiente. Aquello no se parecía ni a la música en las calles ni a las danzas de los zíngaros; no se parecía, al Canto Llano del convento ni al rezo de la víspera dominical. Aquella tarde la pasó revisando la colección de instrumentos de Jorge, había fídulas y theorbos, un barbat y varios címbalos y santures persas; liras griegas que había visto pero con diseños extravagantes y con marcas en el cuello de animales mitológicos. Zanfoñas y theorbos de largos cuellos. Aquel era el bosque de las maravillas. Y durante varias semanas Farid se complació enseñándole a Alberto de la música de los árabes y los judíos; la música que había comenzado a nacer en esa península a la que Jorge estaba planeando escapar: Hispania. En esta península el motete se había vuelto bárbaro, las canciones de Petrarca se conocían bien, pero poco a poco habían comenzado a cantar de otra clase de amores. Era eso, era Rodrigo Martínez. Por fin Alberto conoció la letra de aquella canción y supo que era la historia de una transmutación.Pasaron varias semanas. Del marqués se sabía que venía poco, pero Jorge no aparecía. Farid y Alberto hacían música. Todas las tardes que antes se aburría las pasó Alberto dedicado a estudiar aquí. Finalmente, una tarde Farid le dijo:
—Yo te he enseñado la música de las calles, la Pasacaglia, te he enseñado también los instrumentos con los que se canta el amor en la calle, ahora quiero que me enseñes tú el canto del monasterio, el arte del contra punto.
Aquella tarde, después de la lección, el muchacho árabe se sentó frente a él y le dijo que se veía muy bien con el cabello crecido. Le preguntó que si le había gustado la casa, pero lo hizo con un tono extraño en el que Alberto notó una suerte de ironía. Era el tono de un anfitrión que quiere dejarle claro al huésped incómodo que esta no es su casa. El monje respondió claro, que se sentía muy bien, que Antonio y los otros sirvientes habían sido muy amables aunque no había tenido oportunidad de verlos mucho.
Estaba por preguntar con respecto a la música que escuchaba todas las tardes cuando Farid lo interrumpió. Le dijo que aquella tarde en la sala principal habría una reunión.
Esta era la clase da amor que sentían Lucía, la esposa del señor Méndez de Sotomayor y Alberto, el antiguo monje que arrojado al mundo de los hombres estaba dispuesto ya a dejarse seducir por la carne, el orgullo y el mundo con la idea ilusa de que era él quien seducía al mundo y no justamente al revés. En Lucía el asunto comenzó como un misterio que fue creciendo. Un misterio que ofrecía luz nueva a todo lo que antes le había parecido banal. Durante una fiesta que dio su marido, Alberto había venido junto a Isaac y al pequeño esclavo que había tocado la tiorba. En cuanto Alberto había comenzado, con voz grave a cantar la canción de aquel famoso idiota que en Europa estaba tan de moda, Lucía descubrió que Rodrigo Martínez representaba no a los campesinos, no a los hombres insulsos o vulgares. Esa canción, pensó, hablaba de la insensatez de quien no ha aprendido el mundo. Y como si se le hubiesen caído las escamas de los ojos descubrió entonces que todo a su alrededor era hermoso pero, tenía que aceptarlo, más hermosa era la voz de aquel hombre y más hermosa era su cara. Era ella la que le había abierto los ojos o eso creía porque se los estaba abriendo no la Providencia como a Tenépatl y Cortés, se los estaba abriendo El Acusador, el Rey serpiente que en sueños aún atormentaba al joven esclavo de Isaac.
***
Pero Alberto no tenía tiempo de distraerse pensando en ello, Inés, la amante del Señor del Carpio exhaló fascinada, pero no por la voz del esclavo sino porque los sirvientes habían traído a la biblioteca embutidos romanos que los judíos más religiosos se negaron a comer. Durante todo el tiempo en que la gula mantuvo callados a los contertulios,
***
Alberto escuchó la historia con el mismo estupor que los ejércitos del Rey Serpiente. Sonrió. Nunca Farid le había parecido tan hermoso. Le preguntó que qué había sucedido después y ahí, mientras recibían un masaje en el hammam, Farid le narro que llegaron a Damasco.
Alberto escuchaba embelesado porque aquella era la historia suya. La historia de cómo había llegado hasta el monasterio de San Alejo y cómo ahí, en San Alejo había comenzado a cantar.
Sigue contándome, le había pedido Alberto. Y Farid le dijo que en la tarde se había ido con su madre a la plaza.
* En los últimos días del pontificado de Inocencio VIII han desaparecido niños. En México se sacrifican niños. Un niño está a punto de lanzarse por la ventana. El papa vampiro trata del filicidio, del infanticidio. El protagonista es un monje esquizofrénico a quien su general y un alquimista engañan para que sea el culpable de lo que está haciendo el papa.
Protagonista: Alberto es un monje a quien mandan a investigar para ser el chivo expiatorio pues su maestro Lionel sabe que está loco.
Lionel es el maestro traidor.
Florián es su mejor amigo.
Jorge es el otro que lo engaña.
Se toca en diversas reuniones de alquimistas la historia de cómo Cristóbal Colón pidió dinero para descubrir lo que hoy es América.
Conflicto: Alberto consigo mismo. ¿Es un asesino?
Alberto se encuentra ante el cadáver, nunca ha creído en Dios. Finalmente con su muerte lo sacan de aquí.
Es la historia de mis ancestros. La línea europea con Garci y la línea mexicana con Ilhuítl.
Garci es el niño que van a asesinar.
La cuestión sanguinaria se mezcla tanto en la historia del papa vampiro como en la de la Guerra de flores.
Ilhuítl conoce la historia del rey serpiente y de cómo los seres humanos aprendieron a cantar y a matar. Cómo la belleza está hecha de eros y Thanatos.
Clímax: Jorge Comneno y la caída de Constantinopla y la Guerra de Flores en que Ilhuítl pierde a su hermano Atonatiuh.
PLANTEAMIENTO 125,000
Mi árbol
Hay asesinatos de niños en Roma
Hay asesinatos de niños en Zempoala o Tenochtitlan
Presente dietético: Roma. He venido para ser sacerdote.
Roban a Garci
Desarrollo. 500,000
Luis Méndez paga para investigar quién es Garci.
Buscan a Garci en Roma. Lo ha robado Alexandru.
Alejo se entrecruza con la investigación en Roma.
CENTRO, este es un mundo en el que no hay compasión.
Muerte del hijo mayor de Luis Méndez.
Descubre que no siente nada por la muerte de su hijo.
Alejo recuerda a su psicoanalista y El Filicidio. Reflexiona en ello.
DESENLACE
Alberto tiene frente a sí a Garci.
El juicio.
Encierran a Alberto en un calabozo.
Florián confiesa a Alberto.
Ilhuítl recuerda que su madre le decía que ojalá el miedo a la muerte se transforme en amor.
Florián le pide a Alberto que lo confiese y le dice que él no es el asesino.
Se arman todas las pistas. Alberto se da cuenta.
Esa noche Alberto es liberado y entiende quién es el ahorcado.
Esa noche Alberto transforma su miedo a la muerte en amor.
Sería posible encontrar alguna conexión entre la historia del Rey Serpiente y los mapas de Colón? Sería posible hablar de una civilización que conoce esta leyenda en uno y otro lado del mar? Por lo pronto es posible hablar de la importancia de cantar. La música triste. ¿Por qué nos gusta la música triste? Se puede hablar de la prolactina.
Es importante sugerir (sólo sugerir) que tiene voz fea y el ángel le ofrece una hermosa voz. La voz es producto de su locura.
La voz del ángel que otorga una voz es la liga con todas las novelas.
Son tres momentos de colgarse, al inicio que abre la garganta, luego quiere colgarse y luego lo cuelgan. Estos tres momentos están enredados con la historia del Rey Serpiente
Algunos textos aquí son de Alejo.
Rescatar la historia de amor de Nelli.
Se vive esa historia de amor en Zempoala.
Nelli es la madre de Atonatiuh.
Ilhuítl le pide a Nelli que el hijo que tenga le llame Atonatiuh.
El dios Gek y la investigación que tengo sobre el origen griego puede ser la parte europea del mito de la serpiente, el mal, el filicidio y el arte.
La Folía. La música es folía.
Lo que heredó España al mundo es la Folía
Rodrigo Martínez
a las ánsares Ahé!
Pensando qu’eran vacas
silbábalas Ahé!
Rodrigo Martínez atán garrido.(bis)
Los tus ansarinos
llévalos el río Ahé!
Pensando qu’eran vacas
silbábalas Ahé!
Rodrigo Martínez, atán loçano.(bis)
Los tus ansarinos
llévalos el vado Ahé!
Pensando qu’eran vacas
silbábalas Ahé!
Rodrigo Martínez, atán discreto.(bis)
Los tus ansarinos
llévalos el viento Ahé!
Pensando qu’eran vacas
silbábalas Ahé!
La Folía por aquí..es en esta música donde se intersectan España y el tango, España y el ballenato, España y el huapango. Es aquí donde está la gran aportación española al mundo de la música. Si sacas a Rodrigo Martínez de la música no hay Beethoven, tampoco hay huapango, tampoco hay polifonía ni Bach ni Mahler. ¿Qué heredó España al mundo? La folía, la locura. Esa locura de la nostalgia, el dolor por lo que no pudo ser, el dolor de ser el conquistador, el dolor por el árabe que se fue, por el indio conquistado, por los diez millones de negros traficados entre África y América, la folía del oro, la folía de la música, del amor, .la folía de la sapiencia, la folía de Cristo.
***
Había un misterio mayor: la relación entre la mezquita y el alminar, las letras de oro constatando la única realidad accesible y el muchacho que baila con una serpiente, que somete a la muerte, al mal, una serpiente que le lame los pies.
Un hombre de negro los bautizó. Con agua y en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. A Rashid le dijeron que se llamaba Alejo porque había sido bautizado el 17 de Miclanteotl y a Farid que se llamaba Rodrigo como aquella canción que se escuchaba por todas partes y en un castellano que ahora por fin comprendía, hablaba de un muchacho que, tonto, guiaba patos, como si fueran vacas. A las ánsares ahé, Silvávalas pensando que eran vacas. Sonrió. Le contó a Alberto que ahora le daba risa recordar su nombre cristiano, que siempre había llevado consigo la folía española, la locura del siglo de Carlos y Juana.
—Rodrigo Martínez es mi nombre cristiano —dijo Farid.
El vendedor de esclavos ordenó a la mujer que tuviera cuidado. Habían sido bautizados. Ahora eran cristianos. Y los castraron. Y lo único que podía pensar ahora en el jardín, era que el dolor es una forma de comunicación porque en el dolor de la castración él había podido sentir que Rashid era su hermano. Si Dios hubiera querido comunicarse a través de la sabiduría ¿quién lo hubiera entendido?
—No busques un secreto donde no lo hay —dijo Farid—. El único secreto está en que Dios se comunica en el sufrimiento.
Alberto sonrió. Pensó que aquel muchacho estaba borracho. Y se fue a dormir.
VI Camino del Vaticano
En 1491 la Virgen de la Tribulación pertenecía a Jorge Comneno quien vivía en Roma, en un palacio que aún existe y al que llaman la Casa de Dante. Se se dice que allí vivió el poeta florentino cuando tuvo que escapar de su ciudad. Aquel año el mundo estaba cambiando; en el palacio del papa Inocencio VIII, en las cortes del rey de Aragón, en las oficinas de la reina de Castilla y en el campamento de Santa Fe. Cristóbal Colón se alojaba ya con los monjes de la Rábida y había conocido a la familia Pinzón. En la cocina de estos marineros, el navegante recibió del racionero Luis de Santángel más de un millón de maravedíes para la expedición con la que tendría que llegar a los reinos de Cipango y Catay. En aquel año de 1491 vivía en Casa de Dante mi abuela número quince, Inés. Ella era protegida de Alonso Fernández de Córdoba, señor de Aguilar quien la llevó a Roma junto con su hijo (mi abuelo número dieciséis). La idea del señor de Aguilar era casar a Inés con Jorge Comneno, último descendiente de los Comneno de Trebisonda. Además, Garci, el hijo de Inés estaba emparentado con Jorge. Con este matrimonio, Inés y mi abuelo Garci podrían sobrevivir a pesar de los estatutos de sangre que entrarían en vigor en Córdoba ante el inminente triunfo de los Reyes Católicos. Aquél 13 de enero de 1491
La noche de la miseria AQUÍ SE VA CON JORGE O TAL VEZ CON HAKIM, MUY EN EL ESTILO DEL CUENTO DE NERVAL, FUMAN HIERBA. NO CON FARID QUE DEBE SER MÁS MISTERIOSO
Luego de esta expedición, Cortés permitió que el contingente de Tlaxcala pudiera volver a casa para festejar sus éxitos y disfrutar de su botín antes del asalte final. Cortés se encontraba muy confiado de su victoria porque habían llegado noticias de refuerzos en Veracruz. Llegaron las noticias de refuerzos en Veracruz que había enviado un tal “licenciado de Figueroa” original de Santo Domingo. Estos refuerzos incluían el barco María y dos pequeñas carabelas además de doscientos hombres con sesenta caballos que comenzaron el viaje hacia el oeste para unirse con las fuerzas de Tlaxcala y Cortés.
Por su parte, la avanzada de Sandoval seguía trasladando todos los materiales con los que se estaban armando los bergantines que ordenó Cortés a Martín López. El 15 de febrero de 1521 en que Cortés llegó a Texcoco, la armada bajo el mando de Sandoval pasó revista triunfante, desde las seis de la mañana, Vestían magníficos uniformes de pluma e hicieron sonar los tambores, conchas y flautas, hubo danzas y los hombres danzaron con cascabeles en los pies y las muñecas.
Aquel mismo día, 15 de febrero de 1521, las tropas de Sandoval que estaban de fiesta y seguían transportando el material para armar los bajeles en una columna de seis millas de largo y diez mil soldados al mando de Chichimecatecutli. Dos mil de estos hombres llevaban y traían llevan comida, los remanentes llevan innumerables tablones y vigas de madera. Siguieron armando los bajeles a las órdenes de López, estas naves no sólo estaban equipadas con amplias velas, también largos remos y escopetas que, empotradas en un sistema especial podían girar trescientos sesenta grados. Estos bergantines aventajan con mucho a los más flamantes navíos aztecas. Eventualmente le permitieron a Cortés ganar el control total de las aguas del Lago de Texcoco.
El 21 de febrero de 1521 comenzaron a navegar los primeros bergantines que llegaron al Lago de Tlaxcala a través de los canales que se habían excavado artificialmente y que medían tres cuartos de milla de largo. Se hicieron pruebas en estos bergantines para confirmar que las pistolas podían girar sobre su eje trescientos sesenta grados. Con estos canales artificiales comenzaron poco a poco a llegar las naves al lago directamente desde el campamento español. El más grande de los bajeles que construyó López medía sesenta y cinco pies de largo. Estaba armado con un cañón de metal. El siguiente medía unos cuarenta o cincuenta pies y estaba equipado también con armas giratorias que podían disparar hacia cualquier lugar en el horizonte. Todos tenían mástiles dobles o sencillos además de remos de propulsión. Cada uno de estos bajeles llevaban entre veinticinco y treinta hombres.
El contingente victorioso de Tlaxcala pudo volver a casa para festejar sus éxitos y su botín. Llegaron las noticias de refuerzos en Veracruz que había enviado un licenciado de Figueroa de Santo Domingo y que incluía el barco María además de dos pequeñas caravleas además de 200 hombres con 60 caballos que se unieron a las fuerzas de Cortés. §
Luego de varios meses de intensa labor, trece bergantines fueron producidos. Se llevaron aparte y comenzaron a ser portados por diez mil portadores tlaxcaltecas escortados por veinte mil guerreros hacia las montañas el 11 de febrero de 1521. Esta enorme columna entró la avanzada española en Texcoco cuatro días después. Pasearon triunfantes después de las seis de la mañana en sus espléndidos uniformes de pluma. hicieron sonar los tambores, conchas y flautas, hubo danzas y los hombres danzaron con cascabeles en los pies y las muñecas.
Comienza un trabajo monumental el día 20 de febrero de 1521 comenzaron a ensamblar los bergantines y a cavar canales cortificados de tres cuartos de una milla de largo. Se equiparon los bergantines con pistolas que podían girar sobre un eje. Finalmente pudieron, con estos canales artificiales llegar hasta el lago directamente desde el campamento español. El más grande de estos bajeles medía sesenta y cinco pies y estaba armado con un cañón de metal. El siguiente medía unos cuarenta o cincuenta pies y estaba equipado también con armas giratorias que pudiesen disparar hacia cualquier lugar en el horizonte. Todos tenían mástiles dobles o sencillos además de remos para propulción. Cada uno podía llevar entre veinticinco y treinta hombres.
Comenzó el trabajo para ensamblar los bajeles y excavar los canales con los que podrían acceder al canal. Mientras tanto, Cortés dirigió a doscientos cincuenta españoles de a pie, a cincuenta arcabuceros y ballesteros, veinticinco jinetes y miles de guerreros tlaxcaltecas en una exploración fuera de Texcoco para rodear el lago. A unas doce millas, la expedición consigue hacer escapar a una armada azteca. Al día siguiente entra y quema la ciudad de Xaltoca. A la siguiente noche duermen en la ciudad decierta de Cuautitlán antes de pasar a través de Tenayuca y Azcapotzalco sin oposición. Asaltan y ocupan Tacuba. A la mañana siguiente saquean e inciendan la ciudad antes de lanzarse sobre las defensas de Tenochtitlan en una semana. Pasan por Acolman en su camino hacia Texcoco.
Hacia el 6 de febrero de 1521 comenzó el trabajo para ensamblar los bajeles que había ordenado Cortés a Martín López. Con ayuda de sus colaboradores, Alonso de Ojeda, Juan Márquez y Juan González, miles de esclavos indígenas proporcionados por Xicoténcatl excavan los canales con los que podrían llevar las naves hacia la laguna. Mientras tanto, Cortés dirigió doscientos cincuenta españoles de a pie, cincuenta arcabuceros y ballesteros, veinticinco jinetes y miles de guerreros tlaxcaltecas en una exploración fuera de Texcoco para rodear el lago. A unas doce millas, la expedición consiguió disolver una guarnición azteca. Al día siguiente entró en la ciudad de Xaltocan, al centro del lago (una ciudad que había sido fundada desde tiempos de los otomíes) y la redujo a cenizas. El ejército del conquistador siguió adelante. A la noche siguiente durmieron en Cuautitlán, una ciudad que había quedado desierta toda vez que sus habitantes huyeron a las montañas y puede dirigirse hacia Tenayuca y Azcapotzalco sin encontrar en su camino prácticamente ninguna oposición. Finalmente el ejército de Cortés asaltó y ocupó Tacuba y a la mañana siguiente incendiaron la ciudad antes de lanzarse directamente sobre las defensa de Tenochtitlan pasando por Acolman en su camino hacia Texcoco.
Hacia el 6 de febrero de 1521 comenzó el trabajo para ensamblar los bajeles que había ordenado Cortés a Martín López. Con ayuda de sus colaboradores, Alonso de Ojeda, Juan Márquez y Juan González, miles de esclavos indígenas proporcionados por Xicoténcatl excavan los canales con los que podrían llevar las naves hacia la laguna. Mientras tanto, Cortés dirigió doscientos cincuenta españoles de a pie, cincuenta arcabuceros y ballesteros, veinticinco jinetes y miles de guerreros tlaxcaltecas en una exploración fuera de Texcoco para rodear el lago. A unas doce millas, la expedición consiguió disolver una guarnición azteca. Al día siguiente entró en la ciudad de Xaltocan, al centro del lago (una ciudad que había sido fundada desde tiempos de los otomíes) y la redujo a cenizas. El ejército del conquistador siguió adelante. A la noche siguiente durmieron en Cuautitlán, una ciudad que había quedado desierta toda vez que sus habitantes huyeron a las montañas y puede dirigirse hacia Tenayuca y Azcapotzalco sin encontrar en su camino prácticamente ninguna oposición. Finalmente el ejército de Cortés asaltó y ocupó Tacuba y a la mañana siguiente incendiaron la ciudad antes de lanzarse directamente sobre las defensa de Tenochtitlan pasando por Acolman en su camino hacia Texcoco.
Luego de esta expedición, Cortés permitió que el contingente de Tlaxcala pudiera volver a casa para festejar sus éxitos y disfrutar de su botín antes del asalte final. Cortés se encontraba muy confiado de su victoria porque habían llegado noticias de refuerzos en Veracruz. Llegaron las noticias de refuerzos en Veracruz que había enviado un tal “licenciado de Figueroa” original de Santo Domingo. Estos refuerzos incluían el barco María y dos pequeñas carabelas además de doscientos hombres con sesenta caballos que comenzaron el viaje hacia el oeste para unirse con las fuerzas de Tlaxcala y Cortés.
Por su parte, la avanzada de Sandoval seguía trasladando todos los materiales con los que se estaban armando los bergantines que ordenó Cortés a Martín López.
El 21 de febrero de 1521 comenzaron a navegar los primeros bergantines que llegaron al Lago de Tlaxcala a través de los canales que se habían excavado artificialmente y que medían tres cuartos de milla de largo. Se hicieron pruebas en estos bergantines para confirmar que las pistolas podían girar sobre su eje trescientos sesenta grados. Con estos canales artificiales comenzaron poco a poco a llegar las naves al lago directamente desde el campamento español. El más grande de los bajeles que construyó López medía sesenta y cinco pies de largo. Estaba armado con un cañón de metal. El siguiente medía unos cuarenta o cincuenta pies y estaba equipado también con armas giratorias que podían disparar hacia cualquier lugar en el horizonte. Todos tenían mástiles dobles o sencillos además de remos de propulsión. Cada uno de estos bajeles llevaban entre veinticinco y treinta hombres.
El contingente victorioso de Tlaxcala pudo volver a casa para festejar sus éxitos y su botín. Llegaron las noticias de refuerzos en Veracruz que había enviado un licenciado de Figueroa de Santo Domingo y que incluía el barco María además de dos pequeñas caravleas además de 200 hombres con 60 caballos que se unieron a las fuerzas de Cortés. §
Luego de varios meses de intensa labor, trece bergantines fueron producidos. Se llevaron aparte y comenzaron a ser portados por diez mil portadores tlaxcaltecas escortados por veinte mil guerreros hacia las montañas el 11 de febrero de 1521. Esta enorme columna entró la avanzada española en Texcoco cuatro días después. Pasearon triunfantes después de las seis de la mañana en sus espléndidos uniformes de pluma. hicieron sonar los tambores, conchas y flautas, hubo danzas y los hombres danzaron con cascabeles en los pies y las muñecas.
Comienza un trabajo monumental el día 20 de febrero de 1521 comenzaron a ensamblar los bergantines y a cavar canales cortificados de tres cuartos de una milla de largo. Se equiparon los bergantines con pistolas que podían girar sobre un eje. Finalmente pudieron, con estos canales artificiales llegar hasta el lago directamente desde el campamento español. El más grande de estos bajeles medía sesenta y cinco pies y estaba armado con un cañón de metal. El siguiente medía unos cuarenta o cincuenta pies y estaba equipado también con armas giratorias que pudiesen disparar hacia cualquier lugar en el horizonte. Todos tenían mástiles dobles o sencillos además de remos para propulción. Cada uno podía llevar entre veinticinco y treinta hombres.
Comenzó el trabajo para ensamblar los bajeles y excavar los canales con los que podrían acceder al canal. Mientras tanto, Cortés dirigió a doscientos cincuenta españoles de a pie, a cincuenta arcabuceros y ballesteros, veinticinco jinetes y miles de guerreros tlaxcaltecas en una exploración fuera de Texcoco para rodear el lago. A unas doce millas, la expedición consigue hacer escapar a una armada azteca. Al día siguiente entra y quema la ciudad de Xaltoca. A la siguiente noche duermen en la ciudad decierta de Cuautitlán antes de pasar a través de Tenayuca y Azcapotzalco sin oposición. Asaltan y ocupan Tacuba. A la mañana siguiente saquean e inciendan la ciudad antes de lanzarse sobre las defensas de Tenochtitlan en una semana. Pasan por Acolman en su camino hacia Texcoco.