Desde aquel día, Farid Ángel sueña a menudo con ese muchacho en la plaza de Damasco. Con ese recuerdo la ciudad se calla. En esa imagen inicia una marea de imágenes que evocan a Dios.
Desde aquel día, Farid Ángel sueña a menudo con ese muchacho en la plaza de Damasco. Con ese recuerdo la ciudad se calla. En esa imagen inicia una marea de imágenes que evocan a Dios.