El agua devuelve la mirada

01 El Sitio / Los Cuadernos · Conversaciones de Walsh e Isaac

ES · C02 · Walsh e Isaac

Walsh había puesto dos imágenes junto a la ventana. La luz de la hacienda se reflejaba en ambas.

Escena de Bernard Faucon con un niño, agua y objetos.
Bernard Faucon · Escena con un niño, objetos y cabezas de muñecos junto al agua.
Detalle de La cacería de Diana, de Domenichino.
Domenichino · Detalle de La cacería de Diana.

Isaac. —El agua no se mueve y, sin embargo, cuesta apartarse de ella.

Walsh. —En una está la cacería de Diana, de Domenichino. En la otra, una escena de Bernard Faucon: un niño entre objetos y cabezas de muñecos. Las separan siglos. El agua las acerca.

Isaac. —No están contando la misma historia.

Walsh. —No. Tampoco quiero obligarlas a hacerlo. Mira la organización de los cuerpos, los objetos, la quietud de una mirada en medio de todo.

Isaac. —Uno podría pasarse el día siguiendo lo que sucede alrededor y no reparar en quien lo está mirando.

Walsh. —Eso es lo que me detiene. La imagen devuelve la mirada. El espectador llega creyendo que puede examinarlo todo sin ser descubierto.

Isaac. —¿Quién lo descubre? La imagen no tiene ojos fuera de los que le han pintado.

Walsh. —Tal vez lo descubre su propia manera de mirar. No atribuyamos a una persona retratada todo lo que el espectador lleva consigo.

Isaac. —Sobre todo cuando es un niño.

Walsh. —Sobre todo entonces. La infancia no está allí para confirmar las fantasías de quien la observa. La escena puede mostrar cómo se fabrica una inocencia de escaparate, cómo rodeamos una vida con objetos y después creemos que también podemos poseerla.

Isaac. —Los muñecos se parecen a una colección.

Walsh. —Sí. Y una colección puede ser una forma de memoria o una forma de dominio. La diferencia no está en que las cosas estén bien acomodadas.

Isaac. —En la pintura de Diana todo parece dispuesto para que no se note la disposición.

Walsh. —Hay una naturalidad hecha con mucho trabajo. Los gestos se responden, las figuras se distribuyen. Pero la mirada que sale del cuadro interrumpe esa tranquilidad.

Isaac. —Como una frase que de pronto se dirige al lector.

Walsh. —Y le recuerda que está leyendo.

Isaac. —¿Por eso juntas las dos imágenes?

Walsh. —Por la interrupción. No porque una explique la otra. Hay detalles que sobreviven cambiando de escena. Un borde de agua, un cuerpo detenido, alguien que parece estar dentro y fuera de su propio relato.

Isaac. —El agua permite que todo vuelva sin conservar la forma.

Walsh. —Eso me gusta. Refleja, pero también deforma. Es superficie y profundidad. A veces uno no sabe si ve lo que flota o lo que ha caído.

Isaac. —Podríamos llamarlo hidrograma.

Walsh. —Hidrograma, si quieres. Pero que el nombre no tape el estanque.

Isaac. —Una figura que vuelve por el agua.

Walsh. —Una manera de mirar cómo vuelve. Y de preguntarse qué hacemos con aquello que aparece.

Isaac. —Podemos cuidarlo.

Walsh. —Podemos empezar por reconocer que no nos pertenece.

Isaac. —Eso deja bastante fuera de la colección.

Walsh. —Deja una salida.

Isaac. —Entonces la puerta está en el borde.

Walsh. —O en el momento en que dejas de tratar una vida como un objeto que debe responderte.

Ángel Comneno · Banda sonora

Farid Becomes a Tree

Desde el cuaderno

Metamorfosis

Sólo a través del fuego del cambio
se revela el camino de la luz,
la metamorfosis sagrada,
donde el sacrificio es puente
y el sufrimiento, un río hacia lo divino.

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